EL TEATRO.

COLECCIÓN DE OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS.

CHORIZOS

Y POLACOS,

ZARZUELA DE COSTUMBRES TEATRALES DEL SIGLO XVIII

EN TRES ACTOS Y EN VERSO, DIVIDIDA EN SEIS CUADROS, ORIGINAL DE

DON LUIS MARIANO DE LARRA,

MÚSICA DEL

MAESTRO BARBIERI

MADRID.

ALONSO GÜLLON, EDITOR.

1873.

fe. i

AÜMEiNTO A LA ADICIÓN DE 26* NOVIEMBRE DE 187

TÍTULOS.

Actos.

Piop.

AUTORES. COnegpOI

COMEDIAS Y DRAMAS,

Abogacía de pobres. /.;..;•'.'

Cesante y apaleado . . . ¿

Contra soberbia humildad

Don Rufo Revueltas . ¿ . . . «

£1 capitán Araña. * * . * .

El grano de arena. ..........* .

El único ejemplar ¿ . . <

La mujer de Putifar. ......

La veleta - t . , * . .

Las dos Rubias. .......

Las lunas del amor

Los encantos de la voz

Lucrecia Borges. .

Muertos que resucitan

Obras son amores ¿

Paz como hermanos. . . ¿ . ¿

Por un majuelo - . . .

Servir para algo. ....... ...... j.

Un sol que nace y un sol que muere. . . '.

¡Viva la Paz! .. .. * ..

Desde la Granja á Segovia. . . . .* 2

El nido de la cigüeña 2

Las desdichas de un^Jiuen mozo ....... 2

Los alfilerazos 2

Figuras de cera... . ¿ 3

Las fiestas del hogar 3

El verdugo de mi hijo. . . . * . 3

La mejor conquista. ; 3

Tres pies ai gato. ....... ¿ . . t . . ¿ 3

Vivir al dia . 3

El Florentino.. . 5

D. M. Echegaray.

. Armengol Marqués .

Juan de Alba..

Luis Pacheco

S. María Granes. . . .

E. Jackson Cortés.. . Miguel Echegaray. . .

Juan Bergaííó

Luis Pacheco.

Augusto Jerez

R. García Sanlisteban. Manuel Juan Diana..

F. López Valois.. ...

Pedro Escamilla

E. Jackson Cortés. . .

Juan de la Rada

Luis Pacheco.

Miguel Echegaray.. .

José Echegaray

R. María Liern

Emilio Alvarez. ....

Juan Bergaño

N. Serra i . . . .

S. María Granes. .... José Marco

Sres. E. Alvarez y Ricardo

Puente y Brañas. . .

Sres. E. y Alberto E.

R0S8Í.... . \ ......

D. Juan José Üerranz. . . t. Mariano de Larra.

R. María Liern

Juan Belza.¿

Tod

Mita Toi

CHORIZOS ¥ POLACOS.

OBRAS DRAMATICES DE D, LUIS MARIANO DE LARRA.

COMEDIAS

El amor y la moda.

El toro y el tigre.

Quien piensa mal, mal acierta.

Pedro el marino.

El cuello de una camisa.

En palacio y en la calle.

Las tres noblezas.

Quien á cuchillo mata.

A caza de cuervos.

Una nube de verano. (Tercera edición.)

Lanuza.

Entre todas las mujeres (1).

Sapos y culebras (1).

Una Virgen de Murillo (1).

El beso de Judas.

Una lágrima y un beso.

Juicios de Dios.

La llor del valle. (Segunda edición.)

La pluma y la espada.

Batalla de Reinas.

El amor y el interés. (Tercera edición.)

La planta exótica. (Segunda edición.)

La paloma y los halcones.

El rey del mundo.

La oración de la tarde. (Sexta edición.)

Los lazos de la familia. (4.° edición.!

Rico de amor.

Barómetro conyugal (2). La lápida mortuoria, v La bolsa y el bolsillo ' El Marqués y el Marquesito. Los infieles (5). (Tercera edición-») La agonía. (Tercera edición.) Flores y perlas. (Cuarta edición.) Dios sobre todo. El hombre ubre. La primera piedra.

Estudio del natural. (Segunda edición.* La cosecha. (Segunda edición ) En brazos de la muerte. ¡Bienaventurados ios que lloran! (Cuar- ta edición.) El bien perdido. (Segunda edición.) Oros, copas, espadas y bastos. (Cuar- ta edición.)

El ángel de la muerte.

El Becerro de oro.

Los hijos de Adán.

El árbol del Paraiso.

El Caballero de Gracia.

La tarde de Noche-buena.

¡Una lágrima!

Los corazones de oro.

Tres pies al gato...

ZARZUELAS.

Un embuste y una boda. (Música do Ge-

novés.) Todo son raptos. (Música de Oudrid.) As en puerta. (Música de Oudrid.) La perla negra. (Música de Vázquez.,) Las hijas de Eva. j Música de Gaztambi-

de.) (Tercera edición.) La conquista de Madrid. (Música de

Gaztambide.) (Tercera edición.) Cadenas de oro (Música de Arrieta.) (4). Una revancha. (Música de Campo.) La ínsula Barataría. (Música de Arrieta.) Punto y aparte. (Música de Rogel.) Los órganos de Móstoles. (Música de

Rogel.) (Segunda edición.) Los infiernos de Madrid. (M.a de Rogel.) La varita de virtudes. (M. deGaztamb.)

Los misterios del Parnaso. (Música de

Arrieta.) Los hijos de la costa. (M. de Marqués.) Justos por pecadores. (Música de Oudrid

y Marqués.) La prima-donna. (Música de zarzuelas.) El atrevido en la corte. (Música de Ca- ballero.', El conde y el condenado. (Música deRo»

gel é Inzengal (5). Sueños de oro. (M. deBarbieri.) (4.aed.) La creación refundida. (M. de Rogel.) , El barbenllo de Lavapies. (M. de Barbieri.)

(4.a edición. > La vuelta al mundo. (Música de Barbieri

y Rogel.) (Segunda edición.) Chorizos y Polacos. (M. de Barbieri.)

OBRAS NO DRAMÁTICAS.

Tres noches de amor y celos. Novela en dos tomos.

La gota de tinta. (Segunda edición.) Novela en dos tomos.

£1 libro délas mujeres. "'

Obra traducida en un tomo.

(i) En colaboración con D. Luis de Eguilaz. (2) ídem con D. Ven- tura de la Vega. (3) ídem con D. Narciso Serra. (4) ídem con Don Ramón de Navarrete. (5) Id. con D. Antonio García Gutiérrez.

CHORIZOS Y POLACOS

ZARZUELA DE COSTUMBRES TEATRALES DEL SIGLO XVIII

EN TRES ACTOS Y EN VEftSO, DIVIDIDA EN SEIS CUADROS,

ORIGINAL DE

DON LUIS MARIANO DE LARRA,

IUBICA SEL

MAESTRO BARBIERI.

Representada por primera vea en el Teatro del PRÍNCIPE ALFONSO el 24 de Mayo de 1876-

MADRID.

IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ. —CALVARIO,

4876.

PERSONAJES. ACTORES.

LA CARAMBA Sra. Rivas.

LA FIGUERAS Sra. Raguer.

DOÑA PIMIENTA. Sra. Sampkla.

UNA CÓMICA Sra. Arveras.

EL TÍO TUSA Sr. Arderiüs.

DON PRECISO Sr. Rossell.

EL TÍO ESPEJO Sr. Orejón.

EL CONDE DEL PUENTE Sr. Guzman.

CALICHE. Sr. Rochel.

DON LÍQUIDO Sr. Rubio.

EL PELUQUERO Sr. Martínez.

EL TRASPUNTE Sr. Toscano.

EL MAESTRO DE BAILE Sr. Prieto.

ALGUACIL 1.° Sr. Süarez.

ALGUACIL 2.° Sr. Jiménez. } (1)

ALGUACIL 3 Sr. Rodríguez.

Cómicas, cómicos, boleras y boleros, maquinistas, guardaropas, asistencias, comparsas, currutacos, apasionados, soldados, chisperos, aguadores, chicos, chorizos, polacos, etc., etc.

i

La acción en Madrid, en el último tercio del stglo XVIH

(I) Estos tres actores, por deferencia á loa autores de la obra se han prestado á desempeñar gustosos su insignificante papel.

Esta obra es propiedad de su autor, y nadie podrá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla en España y sus po- sesiones de Ultramar, ni en los países con los cuales haya ce- lebrados ó se celebren en adelante tratados internacionales de propiedad literaria.

El autor se reserva el derecho de traducción.

Los comisionados de la Galería Lírico-Dramática, titulada El Teatro, de DON ALONSO GULLON, son los exclusivamente encargados de conceder ó negar el permiso de representación y del cobro de los derechos de propiedad.

Queda hecho el depósito que marca la ley.

AL SEÑOR

DON DARÍO CORDERO ¥ CAMARÓN,

Sus amigos

aCcuó iltatwtiio De jCaxta, Oiomcióco tJL. $)atfci

669405

ADVERTENCIA IMPORTANTE.

En el tomo primero de las comedias de Calderón déla Barca, de la Biblioteca de autores españoles, y como nota á un fracmento de D. Nico- lás Fernandez de Moratin, dice el Colector: ((ChoHzOSSe llamaban los

apasionados del teatro del Príncipe; los de la Cruz, Polacos.»

Lamento tener que disentir de la opinión de un eminente escritor, gloria justísima de nuestra literatura contemporánea; pero la verdad de los he- chos me obliga á ello, y el testimonio de los escritores de aquella época, entre los que sobresale D. Leandro Fernandez de Moratin, autor de la ini- mitable Comedia nueva. Según éste, en sus Obras postumas (tomo

primero, páginas 101 hasta la 160), Chorizos, eran los apasionados que sostenían á la compañía de que era autor empresario COmo hoy se dice), Manuel Martínez; y PolaCOS los intransigentes defensores de la de Eusebio Rivera. Y como quiera que ambas compañías solían mudar con frecuencia de teatro, y los PolaCOS y ChoriZOS no defendían el teatro, Bino la compañía que en él actuaba, dicho se está que unas veces los Chorizos eran los del Príncipe y otras los de la Cruz. Prueba de esto es, que la comedia de Inarco Celenio, El Viejo y la Hiña, se estrenó por la compañía de Rivera (esto es, por los Polacos), el 2 2 de Mayo de 1790 en el teatro del Príncipe, que según el Colector citado, debía ser de los Chorizos; y que en El Café, estrenado por la misma compa- ñía de Rivera (esto es, por los Polacos), el 7 de Febrero de 17 92 en el mismo teatro del Príncipe , dice D. Serapio, refiriéndose á la compañía de

la Cruz: «Hoy los Chorizos se mueren de frió y de miedo.)) Que- da pues probado, con el testimonio irrecusable de Moratin, que Chorizos y PolaCOS variaban de coliseo como las compañías, y que yo he debido ceñirme á lo que los autores de aquella época dan por seguro y cierto.

Para los que crean que he anclado exagerado en la pintura de las cos- tumbres teatrales del siglo XVIII, inserto á continuación la descripción que de ellas hace el mismo Moratin, á Ja cual he procurado sujetarme exac- tamente, sirviéndome de ella hasta para fabricar la débil trama de esta zarzuela.

* ((Duraba todavía en el año de 1792 el nombre y la parcialidad de los ))ChorÍZOS y PolaCOS. Los primeros, que mantenían á la compañía de »Manuel Martínez, eran sin duda los. más formidables, así por el número

«como por la calidad i!e ser gente; tenían caudillo conocido, que dirigía ere »el patio sus ataques, calmaba sus ímpetus, y les hacía gritar ó callar, ))silbar o aplaudir, según le parecía oportuno. Era éste un maestro de )) herrero, hombre de humor, de acalorada fantasía, alto, tiznado como Es- »térope, intrépido, expresivo en su gesticulación y movimientos, dotado ))de verbosa y fácil elocuencia, vecino honrado y de sanísimas intencio- ))nes; llamábanle Tusa, y era conocida y respetado con este nombre des- ))de la Rivera de Curtidores hasta los yunques- de las Maravillas. Él y su ))gente aplaudían y preconizaban cuantos disparates tenía á bien repre- »sentar el tio Martínez (que este cariñoso nombre le daba el vulgo! ; y ))nada se hacía en la compañía de Eusebia Rivera que en su opinión fuese » tolerable. Esta no carecía tampoco de frenéticos- apasionados, capaces de ))oponerse al torrente amenazador, que muchas veces venía á turbar y á ))alborotar su patio; preciábanse de tener más inteligencia y delicado gus- ))to que los ChOTÍZOS, pero en verdad que unos y otros tenían igual rao- ))tivo para tan osada presunción.))

((Unas veces el amoroso Vicente Merino, á quien llamaban el Aboga— ))do. la gran Figueras, Gabriel López, gracioso inimitable, la Polonia y el »aplaudido Josef Espejo, que hasta ahora no ha tenido en su género compe- ))tidor, hacían prosperar su compañía y llenaban de insolente orgullo á ))sus jefes PolctCOS- Otras se humillaban y confundían al ver que el audi- torio abandonaba su teatro para gozar en el otro los chistes populares de »Miguel Garrido, los tonos lúbricas y expresión gitanesca de María Fernan- ))dez (a) la Caramba; el decoro y compostura de voz y acción de Anto- »nio Robles; la enérgica y exagerada declamación de María del Rosario, «conocida con el nombre de la Tirana, su gentil ademan, la hermosura »de sus ojos elocuentes, la riqueza y pompa de su traje y adornos.))

«Como estos partidos usurpaban frecuentemente los derechos del pú- »blíco, y lo que á ellos no era agradable caía sin remedio á fuerza de sil- »bidos crueles, entre las oleadas del patío que hacían crujir y tal vez rom- »pían el degolladero (viga robusta que dividía á los mosqueteros de la »luneta pacífica) , los cómicos procuraban aumentar el número de sus par- aciales y tenerlos muy en su favor, alo menos para evitar su cólera, ya »que no les mereciesen su aplauso.»

»Una cómica, que por nueva en la corte, ó por el temor que la inspira- »ba el mérito de las demás, deseaba acreditarse en el teatro, se veía en X)la dura precisión de captarse la benevolencia de los apasionados, á fuer-

í)za ile expresiones cariñosas y de finezas, oportunamente distribuidas, si «quería silencio en sus tonadillas y relaciones, y aprobación segura y pal- Wmadas y vítores en cualquiera cosa que hiciese. Retirábase á las siete de »la noche en su gran silla de manos, conducida por dos robustos moios^ «de los cuales, el que iba delante, llevaba un farolillo...»

«...Llegaba á su casa. En el portal, en la escalera, en el recibimiento, «hallaba el mismo obsequio... salía después la criada con un velo®, por la «puerta de la sala, y les decía si gustaban de pasar adelante-, lo cual ha- «cían ellos de muy buena voluntad. Adornaban la sala unas cortinas de Ddamasco de lana encarnada, una sillería de lo mismo, seis cornucopias, í)un retrato de la señora Pepita, vestida á la antig-ua española, obra tal «vez de algún dorador granadino, tan mal pintor como desesperado aman- »te del bello original; una guitarra portuguesa con su gran lazo de verde «celedón; en uno de los ángulos del estrado un clave, á los pies de la sala My sobre él, mezclados desorden-adámente, papeles de música, comedias «sueltas, estropeadas en los pérfidos tórculos de Barcelona; sainetes y to- nadillas manuscritas; "Una estampa del Cristo de Rivas; la lista del mes; «un cartel de toros, y un collarcillo de plata con cascabeles, y un letrero »en el que decía VvOa mi (MeñO.

» Presentábase al fin la señora y ocupaba sola el estrado; los concurren- tes se acomodaban en las dos hileras laterales de los taburetes, y si sobra- «ban algunos, se quedaban de pie junto á la puerta del recibimiento... «Tratábase de lo que había llovido aquella tarde, de la ronquera del se- «gundo gracioso, de la entrada infeliz que habían tenido los de allá-.. «y de las garruchas que Avecilla tenía ya corrientes, para hacer volar al «galán y la dama hasta el numero siete de los palcos segundos...

T)... Con esto desaparecía aquella atolondrada juventud y dejaba desem- barazado el sitio que ocupaban después la opulencia, el ingenio y tal vvez el amor...

«...La distribución que se observaba en las representaciones, era esta: «empezábase la comedia, y al concluir la primera jornada, se echaba un ^entremés; seguía una tonadilla; después la seguada jornnda; luego un «saínete, otra tonadilla, y por último, la tercera jornada de la comedia. «No hay para qué decir la distracción, la discordancia, la falta de unidad »é interés que resultaba de esta mezcla exótica, porque fácilmente puede «inferirse; pero á estos inconvenientes, se añadían otros que no acertarían í)á presumir los que no alcanzaron aquel tiempo Eran disformes los pei-

»nados que usaban entonces las mujeres y no menos el artificio con que ))los hombres se desfiguraban las cabezas á fuerza de batidos t erizones, Mrizos, pomadas, sebo y polvos: ni los peluqueros, ni los actores, se pa- »raban á considerar jamás si aquel ornato convenía á la comedia ó no, »había más tiempo para desnudarse de un traje y ponerse otro, que etque »lJodía permitir una corta sinfonía que tocaba la orquesta. Resultaba de ))todo esto, que en el entremés ó en el sainete, se presentaba el alcalde de ))Polvoranca, peinado en ala de pichón con montera de paño, chupa par- »da, guirindola de festón y coturnos griegos; á el sacristán de Escopete »se le descubría un pedazo de toga consular que le arrastraba por debajo »de la sotanilla, y la tia Chincha salía con su guardapiés de estameña Wazul, medias de trama de Persia, ricos zapatos con hebillas de Francia, »mandil negro, peinado magnífico adornado de brillantes, plumas y ñores, »dengue colorado, pañuelo de cotón y casaca de tisú con sus vuelos ange- licales.»

l>os palabras, para concluir esta larguísima, pero indispensable adver- tencia. Todas las partidas de que se habla en la escena de la meSCL de Cuentas del acto tercero, están tomadas de un libro manuscrito original, que posee mi querido compañero el señor Barbieri, titulado: Libro de data de la real dirección de los teatros: por no hacer la escena in- terminable, no he añadido curiosísimos detalles, de la cara y mala adminis- tración de los teatros en aquella época»

El nombre de D. Preciso dado á un personaje de mi obra, no significa que éste sea el poeta y escritor humorístico, señor Iza Zamácola, que con dicho pseudónimo escribió dos tomos de seguidillas y un tratado de la

Ciencia contradanzariaf en que dejó tan mal parados á los curruta- cos, señoritos de ciento en boca y madamitas del nuevo cuño,

almibarados y enclenques elegantes del último tercio del siglo pasado. Mi personaje es ideal y he usado el nombre de D. Preciso, por parecerme de buen efecto, y aumentar con un detalle de época este cuadro episódico de las costumbres teatrales del siglo XVIII.

Luis Mariano de Larra,

Abril, 18T6.

ACTO PRIMERO

Plaza de San Juan.— En el fondo la casa donde nació Mora- tin, formando dos esquinas. La de la derecha del actor forma la de la calle de San Juan; la de la iaquierda la calle de Santa María; ambas prolongándose á lo lejos: delante de la casa la fuente rodeada de cubas. El prosce- nio es la continuación de la plaza en su mayor anchura. A la derecha del actor, en primer término y dando esquina

á la calle del Fúcar la Herrería del Tio Tusa, con

puerta grande por la que ve el público el interior con fragua, yunques, etc.— En la calle de Santa María, y al lado de la casa de Moratin, una casa de un solo balcón con puerta practicable. Al levantarse el telón los agua- dores al foro, llenan cubas en un caño y rodean á un Gaitero. En el caño de vecindad, mujeres y chicos llenan botijos, y desde la fuente hasta la esquina del pri- mer término de la izquierda del actor, otras mujeres y chicos guardan la vez al lado de una gran fila de botijos y cántaros tendidos en el suelo. La primera casa de la izquierda con puerta practicable, es la déla CARAMBA. La segunda de la derecha al lado de la Herrería, tam- bién es practicable. La acción empieza un poco antes de la caida de la tarde.

ESCENA PRIMERA.

MÚSICA. INTRODUCCIÓN.

EL TÍO TUSA y CHISPEROS, trabajando en la herrería, los

AGUADORES al foro con el GAITERO, las MUJERES y CHICOS

del pueblo, cantando y llenando.

Mujeres y chicos."

Dicen que de las fuentes

con el sobrante, lava todas las ropas

el Manzanares;

Ya no me extraña que vuelvan las camisas

con telarañas.

(El Tío Tusa y los Chisperos trabajan ea los yun- ques dentro de la herrería, al compás de la gaita que suena afuera. AI concluir ésta de sonar, dan los gallegos el grito «Ajujú» y las mojeres y chicos los motejan á gritos.) >

Pa llenar dos botijos

y tres pucheros, hay que estar cuarenta horas de jubileo;

no hay una fuente que tenga un chorro de agua

más indecente!

Unas. Otras. Unas. Otras.

Unas.

Otras.

Unas.

Otras.

Unas.

Tusa.

Todos

(Las mujeres disputando.)

Ese botijo es mió! Me toca á la vez! Afuera las intrusas! Separaos quién lo es! La Chata se arremanga! La Ménica también! ¡Á ella y tente tiesal

Ten Una! (Se dan de bofetadas.)

Ten tres! (id.)

(Se rompen botijos y se arma un gran escándalo y estrépito. El Tio Tusa y los Chisperos salen de la herrería. Los aguadores procuran separar á las mujeres, los chicos gritan y silban.)

Ya se armó la tremolina en el barrio de San Juan!

(Mirando á la derecha y dirigiéndose al grupo de las mujeres.)

Ahí están los alguaciles!... Á su casa cada cual!...

(Dando un grito.) All!...

(Todos recogen precipitadamente los cacharros y

desaparecen por distintas calles. El Tio Tusa y

- 45-

los Chisperos se vuelven a su herrería. Queda sólo un Aguador sentado sobre una cuba.)

ESCENA II.

LOS TRES ALGUACILES.

Queda la escena un instante sola: en seguida aparecen los tres Alguaciles marchando cómicamente iguales y á compás: pero no á estilo de soldados, sino haciendo los pasos irre- gularmente con arreglo á la música.

Somos alguaciles del Corregimiento; con tan buen olfato y tan gran talento, que en habiendo asomos de reñir la gente, siempre lo evitamos oportunamente. ¡Algo va á pasar! y será mejor írselo á contar al corregidor!

(Vánse de prisa por la calle de Santa María. En cuanto han desaparecido, salen de la herrería Tusa y los Chisperos.)

ESCENA III.

EL TÍO TUSA y los CHISPEROS.

Tusa.

Ya está libre la plaza^.

Chisperos.

Y podemos salir...

Tusa.

Hay grandes novedades!...

Chisperos.

Pues ya estamos aquí! (Salen todos

Tusa.

El negocio, muchachos,

es de gresca y jollín!...

Crisperos.

Pues á hablar el maestro.

Tusa.

Y vosotros á oir!

44

Compañeros de glorias

y de fatigas: la Caramba esta noche

nos da unas migas. Prevenida sin falta

esté la gente á mojar sus gaznates

en aguardiente, que mañana sin falta

hay compromiso de silbar la tonada

de don Preciso. Y los pobres Polacos

sin remisión tendrán tronchos de berza

en la función!

Chisperos. ¡a y que belén!

Ay que alegrón! que habrá tronchos de berza en la función!

II.

Tusa. Tosecitas y risas

son lo primero, y tirar avellanas

al alojero (i). Con la voz atiplada

como una abuela decir «callen las brujas

de la cazuela.» Pegar fuerte en los bancos

y barandillas,

(l) Palco colocado al final de la platea ó patio, donde se colocaba la autoridad para vigilar el espectáculo.

_ 45 _

y sacar á las gentes

de sus casillas; y entre gritos y zambra

y confusión con la grita del siglo

cae el telón! Chisperos. ¡Ay que belén!

A y que alegrón! Con la grita del siglo

cae el telón! Tusa y ios Chisperos.

¡Ay que placer!

Qué diversión! Morirán los Polacos

de un sofocón!

HABLADO.

Tusa. Conque ilustres ganapanes, matachines y chisperos, gente del bronce que al barrio

de Jesús infunde miedo,

y en corrales de comedia

dirige derrotas y éxitos,

afilad bien los colmillos,

porque esta noche tenemos

cena gratis, vino largo

y ensayo de palmoteo! Caliche. Tío Tusa! Usté, que es el jefe

de los Chorizos, que sernos

en materia de comedias

don-plus y coronamiento,

nos debe ditar las órdenes;

aquí no hemos de meternos

en ná! Qué hay que silbar? Silba!

¿Que hay que aplaudir? Pus estrépito?

¿Que hay que atizar? Pus andando!

¿Que hay que rebuznar? Á ello!

Tóos sernos unos! Lo manda

el tio Tusa, el maestro herrero

- 16 -

mejor de Madrid, que entiende de cómicos como é hierro! y es hermano de la. Virgen de la Novena! Y l'han hecho muñidor de cofradía, y tié vela pa este entierro... pus á cenar... á callar... y á alborotar y hasta luego!

(Todos se dirigen al foro; Tusa los detiene.)

Tusa. No hay que irse. María Fernandez, la cómica de más mérito de Madrid, y á la que llaman la Caramba, por su dejo gitano, y que es del autor Martínez el embeleso, da de cenar esta coche unas migas con torreznos á tóos los apasionaos del corral de la Cruz! Ello por algo es... pero no importa! Cenaremos!

Todos. Cenaremos!

Caliche. Es decir que se prepara batalla! Venga, maestro!

TUSA. (Bajando la voz y reuniendo á todos.)

Como desde que el gracioso Rafael de Oros, el bueno, faltándole unos chorizos en un saínete, hizo de ello tal chacota y rompió en chistes tantos y tales, que el pueblo dio en llamarnos los Chorizos i los de la Cruz; quisieron los del Príncipe mofarnos por el apodo, y como ellos iban siempre con un fraile, á quien ios de su convento llamaban Padre Polaco, juzgando el apodo bueno, los Polacos los pusimos; y estos dos bandos opuestos como no anden siempre á palos

47 -

no pueden estar contentos. Ahora bien: el otro dia nos gritaron el Muñuelo, de don Ramón de la Cruz, y como el ?ábado ellos van á hacer la tonadilla que don Preciso ha compuesto, y que después de tenerla ensayada ya los nuestros se la ha dado á los del Príncipe, vamos á ir allá dispuestos... y esa noche los Polacos se han do hundir en la que armemos! Caliche. Pero güeno es privinir

la Contingencia... (Muy marcado.)

Tusa. ¿Y qué es eso,

Caliche? Cauche. Ende que se hizo

por los de allá el esperpento

del Café, eso que sacó

el aprendiz de platero...

Moratilla... ó Moratin...

TüSA. La Comedia nueva]... (Con aire despreciativo.)

Caliche. Güeno!

tóos están contra nosotros!

Y hasta icen que el gobierno

si va á hacer... si no va, á hacer...

si quiere arreglar en serio

los treatros... y nombrar

*in ministro del Consejo

juez, ú góbernaor...

,en fin, pa dar un gran sueldo

á un General ú un Obispo,

que entenderá mucho menos

de comedias que mjsotros... JTusa. Caliche, estás en lo cierto! Caliche. Pus bien; con ese rum rumv,

hace ya bastante tiempo

que va á los corrales doble

reten de tropa, y que drento

del patio están toas las tardes

tres alguaciles lo .ménps-

18 -

quitando á tóos los palos,

pa impedir... cualquier evento

de casualidad... de modo

que si el sábado queremos

armar jollín... es probable

que en la cárcel lo paguemos!

Por mí... ná! por estos... pata!

por usté... ñaquis, masgüeno

es prepararse y llevar

unas cuantas trancas... Tusa. Ello

se ha de hacer! Caliche. Pus hecho está!

Mientras lo pague el pellejo,

y le haiga en casa, aquí tóos

sernos unos caballeros! Todos. Eso sí! Caliche. Pus tan y mientras

que llegan del coleseo,

como hicen los usías,

las cómicas, pronto, adrento

á casa de la Carambal

Echaremos tres requiebros

á Geroma la criada,

que es moza de pelo en pecho,

y cuando lleguen las migas

ya estará preparao el cuerpo! Todos. Bien!

CONDE. (Que ha salido embozado un momento antes.)

ESCENA IV.

TUSA, CALICHE, CHISPEROS, el CONDE.

El tio Tusa!

TüSA. (Adelantándose.) Yo SOy!

Conde. Á solas hablarte quiero!

T USA- Esa es mi Casa! (Señalando á la herrería.) CONDE. (Deteniéndole.) Me importa

estar en la plaza! Tusa. Bueno!

LargO de aquí. Caliche y los Chisperos.)

~ 19 -

Caliche. Ya nos vamos!

(¿Pa qué buscará al maestro ese señor?) Cuando vengan, Tusa.) llámenos usté corriendo; y si ocurre algo, ice «carne de lomo» y salemos!

(Entra con los Chisperos en la primera casa de la izquierda, que es la de la Caramba.)

ESCENA V.

EL TÍO TUSA, el CONDE.

Tusa. Puedo servir á usiría

en algo? Conde. (Desembozándose.) Pues ya lo creo!

en mucho! Tusa. El Conde del Puente!

El protector más acérrimo

de los cómicos del Príncipe,

y el enemigo más fiero

de los Chorizos, buscar

al tio Tusa!... Conde. Ese misterio

vengo ¿explicarte!... Tusa. Soy todo

orejas! Escucho! Conde. Empiezo.

sabes que la Figueras,

que es la dama de más mérito

del otrojteatro... Tusa. Estoy! (Con malicia.)

Conde. Es desde hace mucho tiempo

el imán de mis sentidos,

mi locura!... Tusa. Lo sabemos!

Pues si por mirar á usía

del tablado al aposento,

y hacerle guiños, la pobre

ha llevado más meneos!...

Y es la dama! que si fuese

una parte de por medio!..»

20

Conde. En mal hora para ella, dos apasionados vuestros me llevaron la otra tarde...

Tusa. Os tí.

Conde. Á vuestro coliseo!

Yo apenas si conocía á vuestros cómicos...

TüSA. (interrumpiéndole.) ¡Buenos!

Cuando yo lo digo!

Conde. El diablo,

que en el teatro anda suelto, me hizo ver á la Caramba en la tonadilla El viejo solterón, y en el saínete Paca la salada...

Tusa. Entiendo!

Conde. No si su traje corlo, no si sus ojos negros, no si su linda boca, su gracia ó su pie pequeño, ó si tal vez el conjunto que es aún mejor...

Tusa. Ya lo creo!

La mujer y la menestra se parecen mucho en eso! No importan los ingredientes, como el guiso sea bueno.

Conde. Me ha vuelto loco!

Tusa. Lo mismo

le pasa á Madrid entero.

Conde. Y qué quieres? Como el hombre es frágil!...

Tusa. Sí; como el hierro!

Sale de la fragua, rojo, echando chispas, y luego en machacando se enfria... la Figueras perdió el pleito!

Conde. Añade á eso que hace un año á pesar de mis obsequios y mi amor, soy de esa dama el platónico cortejo nada más; pues la Figueras

24

ha tomado por lo serio

su virtud, y aún no he pasado

de la punta de sus dedos! Tusa. Poco es... Conde. Ya sabe que he visto

á la Carambal Ya he hecho

alarde de que me gusta,

y conociendo su genio,

quiero conseguir dos cosas:

á la Caramba primero

por mi amor ó por mis onzas,

y á la otra por sus celos.

Y como ambas son conquistas

que ensalzan de un hombre el mérito,

si Polacos y Chorizos

luchan en bandos opuestos,

quiero que sepa la corte

al verme de entrambas dueño,

que Chorizas y Polacas

caben juntas en mi pecho!

Qué te parece?

Tusa. Es el Conde

un aficionado neto...

Conde. Á corrales!

Tosa. No, ¡á gallinas!

Y qué puede hacer en eso el maestro Tusa?

Conde. Mucho!

Tusa. Ya me pirro por saberlo! Conde. Ayudarme en cuanto puedas

para lograr mis intentos. Tusa. Pero ¿cuál va á ser mi oficio?

Porque si usía ha dispuesto

de para... que yo lleve...

en fin, como si dijéramos...

para que yo... para que...

no ha pensado bieu en ello! Conde. Yo quiero que á la Caramba

mañana le preparemos

un triunfo de los mayores

que ha visto Madrid! Tusa. Para eso

s

aquí estoy!

Conde. Flores, palomas,

amarguillos, cintas, versos, tales y en tal cantidad, que todo el patio alfombremos desde el cortinon de boca hasta los dos alojeros. Esto lo saben los otros, cunde la envidia entre ellos, y al otro dia> al salir la Figueras .. ¡el reverso de la medalla! Silbidos, palmadas huecas, chicheos... una derrota de aquellas que han hecho te cobren miedo cuantos intérpretes tienen Sófocles, Plauto y Terencio!

Tusa. No quién son esos tios, mas que su plan apruebo!

Conde. Para eso... aquí hay cien doblones!

(Dándole un bolsillo.)

Tus\. Guarde usía ese dinero,

que aquí ni aplausos se venden ni comerciamos con eso! Yo aplaudiré á la Caramba, porque ganamos en ello; yo silbaré á la Figueras porque es cómica sin mérito, y no entiende el ejercicio! y tuvo el atrevimiento de salir en la tragedia que don Luciano ha compuesto, El mayor rival de Roma, sin chapín de raso negro, y con un manto romano

y sin cotilla en el cuerpo, ni plumas en la cabeza

ni falda de terciopelo.

¡Buena cómica está ella!

Pero... tomar yo dinero

por silbarla, no en mis dias!

Por amor al arte, bueno!

23

por intrigas de amoríos

allá se lo arreglen ellos! Conde. Este oro es para los dulces

de la Caramba! Tusa. Le acepto!

La silba gratis! Conde. Si triunfo

de las dos, ¡á lo debo! Tusa. Pero es que tras la Caramba

anda un pobre poeta huero,

de esos de catre en guardilla,

luenga faz, vela de sebo,

y que le hacen cada copla

á todo que tiembla el credo. Conde. Don Preciso! Tusa Justamente!

Conde. Quité ese estorbo de en medio! Tusa. Ah! entonces es por usía

por quien se ha llevado el necio

su tonadilla á otra parte! Conde. Sí; dio á la Caramba celos,

ella se enfadó y tronaron!

Así está más claro el juego! Tusa. (Pues digo que el mozo es rana!

En Madrid ¡cuántos hay de estos!)

CONDE. (Mirando á lo lejos por la calle de Santa María )

La Figueras!

Tusa.

La Figueras!

Conde.

tal; viene con Espejo,

el sota-autor...

Tusa.

Ese...

Conde.

Vete!

(¡Resuelta vaja á mi encuentro!)

Tusa.

(Protección para salvarla!...

qué gran negocio hemos hecho!)

(Entra en casa de la Caramba.)

* ESCENA VI.

EL CONDE, la FIGUERAS, que viene á su encuentro. ES- PEJO, que venía con la Figueras, al ver al Conde hace un g'esto desesperado y se va de repente. Quedan los dos solos en la escena.

MÚSICA.

FlG.

Eran ciertas, señor Conde,

las noticias que me dan?

Conde.

Cuáles son?

Fig.

Que le hallaría

en la plaza de San Juan!

Conde.

¡Si vives en el barrio,

qué te extraña verme en él?

Fig.

La Caramba, según dicen,

aquí tiene su cuartel.

Conde.

Mira loque hablas!

Fig.

Ya visto está!

Conde.

Cuartel... es mucho!...

Fig.

Pues... hospital!

Conde Si con ojos hechiceros

hiere á aquellos que la ven, hospital de enamorados esa casa puede ser.

(Señalando á la de la Caramba.)

Fig. No le ha entrado poco fuerte

á mi Conde ese dolor! Si es que está tan incurable cómo le he de curar yo? Conde. De amor enfermo

me siento ya! Fig. Pues los enfermos

al hospital!

(Echa á andar hacia su casa y el Conde la de- tiene.)

Conde Un momento, Figueras! Fig. Ya para qué?

Conde.

Porque si me cuidas

me curaré!

Fig.

Dígalo ucé,

porque en punto á remedios

yo nada sé.

Conde.

¡Hace ya un año que te quiero.

Fig.

Eso es verdad!

Conde.

Y que una prueba en vano espero.

Fig.

De mi amistad!

Conde.

Como me matan tus desdenes...

Fig.

Pues no que no!

Conde.

Ya que en un año á no vienes..

me marcho yo!

(Hace ademan de partir y ella le detiene.)

Fig.

Si por un año de esperanza...

Conde.

Que es esperar!

Fig.

Á otra enamora por venganza...

Conde.

En tu lugar!

Fig.

Siendo mi dueño verdadero...

Conde.

Eso pedí!

Fig.

¿Qué hubiera hecho el caballero?

¡Pobre de mí!

A DÚO.

Fig. En el amor siempre hay desvelos

por nuestro mal; pero la llama de los celos

arde fatal! Y basta que él por otra muera

para que yo, con tal que !a otra no le quiera,

no le un no! Conde. Ni mi constancia y mis desvelos

la hicieron mal; pero se ablanda con los celos

de una rival. Si de su amor la prueba entera

la exijo yo! con tal que la otra no me quiera,

ya se perdió!

Conde. Fig.

Conde. Fie.

COISDE.

Fig.

Conde.

Conque... en qué quedamos? Conque... era verdad? Conque... á la Caramba viene ucé á buscar? Conque... en qué quedamos? Conque... no lo sé! Conque... serás mia? \Caramba y ole!... Mire ucé... mire ucé... mire ucé,

Si me promete

no verla ya;

si no se aparta

de jamás,

y si me jura

fidelidad...

Yo no Conde

qué pasará!

Si al cabo premias

mi lealtad,

yo te prometo

no verla más;

y mi constancia

tía de ser tal

que el mundo entero

se asombrará.

HABLADO.

Conde.

Fig.

Conde.

Conque bagamos aquí el trato; déjame entrar en tu casa, y ese amor de aquí no pasa. Caro negocio!

Es barato! ¿No sabe Madrid entero, y por eso no se asusta, que mi amor no te disgusta y que yo por me muero? Pues deja que busque ufano amante menos cruel,

- 27

6 no hagas más e] papel del perro del hortelano! Fie. Rindo culto á mi opinión

y no la quiero perder! Conde. Pues yo busco otra mujer

de más blando corazón! Fig. Si con amores bastardos ucé quiere que le amen, ¿qué extraña ucé que le llamen el conde de Picos-pardos? Al ver su eterno derroche, siempre esclavo de las modas, llámanle amante de todas, don Juan, don Diego de noche, cura de todo misal, cupidito de la villa, y burlador de Sevilla y socorro generall ¡Qué de nombres! Más de cuatro! Justo es llamarle en tal guerra el Tenorio de la tierra y el Satanás del teatro! Para él no hay moza segura, duquesa, ni comedianta; con un empeño que espanta, buen nombre y buena figura,

parece que ha aprovechado

la flaqueza femenina,

del salón á la cocina,

de la plazuela al estrado;

y no teniendo bastante

con la que salones pisa,

la que va temprano á misa,

y la viuda vergonzante,

y la noble Gutibamba,

en la verbena del Prado

dicen que se ha enamorado

el señor de la. . Caramba!

Pues digo á ucé que es fortuna

tanto y tanto enamorar!

¿Á que por mucho abarcar (Con ironía.)

se queda ucé sin ninguna?

Conde.

Fig.

Conde.

FlG.f

Conde.

Fig.

Conde.

Fig. Conde.

Fig.

Conde.

Fíg.

Conde. Fig.

Conde. Fig.

Conde

No me hace mella el reproehe!

¡Mia ó no te vuelvo á ver!

¡Exigente es su querer!

Yo he de ser suya?

Esta noche!

Muy corto me pone el plazo!

Más no aguarda mi impaciencia!

Y si me niego?

En conciencia

haces bien... (Caerá en el lazo!)

¿Conque es decir...

Es decir

que ya por otra me pierdo! Que si te vi no me acuerdo?

Que no quiero más sufrir! Pues señor Conde del Puente, seductor acostumbrado á publicar el pecado de la que á su afán consiente, mata chin de corazones, profesor de galanteos, pródigo en malos deseos y avaro en buenas acciones_, ¡permita Dios que esa dama que busca con tal empeño, le haga perder calma y sueño, y honor y dinero y fama! y mate por ella á otro hombre, que eso calma y dicha trunca, y no se acuerde ucé nunca ni aun del santo de mi nombre!

Oye, Figueras! (Deteniéndola.)

Jamás! Quédeme el público amigo, y pongo á Dios por testigo

ue no necesito más!

1 se te puede volver! Por agradarle me mato, mas si se me vuelve ingrato como vos... ¿qué le lie de hacer? Si en amarle consintieras... la daría aplausos ricos

el conde de Pardos-picos á la cómica Figueras! Fig. Quédense aplausos comprados para otra actriz menos lista; los que halagan á una artista han de ser los bien ganados. / Y pues excita su enojo

que los desprecie en buen hora, para esa buena señora puede echarlos en remojo; y si al verlos se atraganta, puede dárselos á fardos al conde de Picos-pardos Figueras la comedianta!

(Váse con rapidez por la calle de Santa María y entra en su casa. Espejo asoma la cabeza y de- tiene al Conde, que va á seguirla.)

ESCENA VIL

EL CONDE, ESPEJO.

Espejo.

¡Vive Dios!... Perdone ucé!...

Conde.

Aquí Pepe Espejo?

Espejo.

Sí!

Cunde.

Y á quién busca usted? á mí?

En otra ocasión podré

escucharle con cordura!...

Espejo.

El caso urge!...

Conde.

Pues amigo,

he de echar cuentas conmigo,

Y voy...

Espejo.

(Deteniéndole.) Es que el caso apura!

Conde.

Como no me apura á mí...

Espejo.

Por Cristo!

Conde.

No puede ser!...

(¡Jamás eacontré mujer

que me haya tratado así!)

Espejo..

Señor Conde: á cuentas vamos!

desde que ucé ama de veras

á la cómica Figueras,

á quien todos respetamos,

30

Conde. Espejo.

Conde. Espejo.

Conde. Espejo.

Conde. Espejo.

Conde. Espejo.

Conde.

Espejo.

porque ella... ¡voto á mi alma! tras de ucé bebe los vientos! sufrimos, si 110 contentos, ese loco amor con calma. Alguno hay ¡por Belcebúi que de buena gana habría

dado UI) puñetazo á USÍa... (Amenazándole.)

¿Á que ese alguno eres tú?... (Riéndose.)

No señor!... yo querer...

y con celos rabiar...

y servir y aun respetar (Con sarcasmo.)

al que quiera esa mujer!

De ella estás enamorado!

Lo sabe Madrid entero!

Pues al que ella diga... «quiero!»

para ya está en sagrado.

Y ¡sea mi nombre maldito

y rayos sobre lluevan!

si á los que ese hombre se atrevan

yo la vida no les quito!

Bien la quieres!

Diga usía, si así trato al que ama ella...

¡fuego de Dios en mi estrella!

Con quien la engañe... que haría?

Deja dimes y diretes

y habla claro: sin jurar!

Algo se me ha de pegar (con ironía.)

de hacer siempre los vejetes:

y como mis sentimientos

en mi pecho están guardados,

por no morir aquí ahogados

se escapan en juramentos!

Al caso!

Hace dias ya

que usía busca otra luz

del teatro de la Cruz!...

La Carambal

Esa será!

Y que siendo de nosotros

apasionado constante,

deserta usía...

- 34

Conde.

Espejo.

Conde. Espejo. Conde.

Espejo. Conde. Espejo. Conde.

Espejo.

Conde.

I

Espejo, Coisde.

Adelante! Si me gustan más los otros, y si hay cómicos allí tan notables y tan buenos como vosotros... lo menos... ¿qué extrañas si allí me fui?... Pero aquí, ¡voto á Luzbel! no es ese el caso*..

Pues no? La Figueras Hora...

(Con burla.) Oh!

será ensayando un papel! Será porque quiere á usía!

Y te encarga á tí? Eso es grave! ¡Reniego! Ella nada sabe!

José Espejo... hasta otro dia! Están muy mal los extraños en las querellas de amantes; y que entre comediantes has vivido tantos años y te ves tan aplaudido en los vejetes gruñones y pajes y rodrigones, aprovecha mi descuido!

Y pues la amas tan de veras que á mí, por ella, me buscas, inventa unas bodas chuscas! ¡Cásate con la Figueras!

Y si ella suspira luego

y echa de menos al Conde, (En soma.)

mi corazón te responde

que yo accederé á tu ruego!

Si ella me llegara á amar,

mucho tendría que hacer

quien mirase á mi mujer!

¡García del Castañar!... (Riéndose.)

Eso es cambiar tu escritura!

No es del vejete ese afán!

Le corresponde al galán!

Rayo de Dios!

Y es cordura no alterarte de tal modo.

32 -

Me apasioné, mal tu grado, y hoy por desapasionado vas á atropellar por todo! Deja amorosas pasiones que no son de tu incumbencia!

Espejo. Es que... ¡Dios me paciencia!

Conde. José Espejo!... á tus telones!

Espejo. Señor Conde!... (Casi fuera de sí.)

Conde. Y francamente,

no tengas tal arrogancia! y mide bien la distancia que hay de al conde del Puente, que el cómico que más brilla, y es de Madrid el encanto, durmió un mes, y, no por tanto, en la cárcel de la Villa. Conque dile á esa mujer que resuelta me rechaza...

ESPEJO. Ah!. . (Con alegría.)

Conde. Que desde hoy siento plaza

en los Chorizos!

Espejo. (con burla.) Á ver!...

Conde. Que se alivie!...

Espejo. Vive Dios!

Conde. Y que siempre soy su amigo... y que se case contigo, y que os divirtáis los dos!

(Váse riendo por la derecha.)

ESCENA VIH.

ESPEJO, solo.

¡Truenos! y gritas y rayos! ¡Maldita sea mi suerte! ¡Por qué antes de conocerte no la dieron diez desmayos? ¿Mgs qué es lo que estoy diciendo? Ella le rechaza? Sí!... Pues ahora me toca á mí! No quiero seguir sufriendo! Pues ella mi amor no ignora

Voces. Espejo, Voces.

Espejo.

- 53-

y es mujer, y tiene celos!... alante y ¡viren los cielos! busquemos su cuarto de hora!

(Dentro.) Víctor! VÍCtOI"!

Quiénes son?

(Por la calle de San Juan y gente.)

Por aquí.

Cese mi mal! son los del otro corral!

(Mirando á la calle de San Juan.)

Audacia y resolución.

(Se va por la calle de Santa María, llega al por- tal de la Figueras, da un aldabonazo y la puerta se abre; entra él y vuelve á cerrarse.)

ESCENA IX.

Por la calle de San Juan baja gente con la silla de raanrs donde viene la Caramba, llevada por dos gallegos; el de adelante con un farol encendido. De casa de la Caramba sa- len Chorizos y Chisperos arrojándola flores y dulces á la silla, hasta que llega al proscenio.

LA CARAMBA, el TÍO TUSA, CALICHE y CHORIZOS

apasionados.

Chisperos.

Unos.

Otros. Todos.

Car.

Todos.'

Car.

MÚSICA.

La Polonia es flaca! La Rosario es fea! La Caramba es linda! La Caramba es bella! Por aquí la silla! Por aquí el farol! Aquí está la cómica más linda que el sol!

(Desde la silla.)

¡Que viváis mil años! Que los vivas tú. Gala del alegre corral de la Cruz!

Al instante Salgo! (Desde la silla.)

34

Todos. Dejadla salir!

¡Viva la Caramba, gloria de Madrid!

(Sale de la silla de manos y se coloca en el cen- tro de la escena. Los mozos de cuerda desaparecen con la silla de manos.)

Car. Yo soy la niña morena

que aquí vino á verter sal, y que se estrenó en la escena de los Caños del Perall Intrigando mis rivales me alejaron de Madrid, y causé en los Sitios Reales casi casi un frenesí. Como tengo esta mirada y mis ojos echan luz, soy la cómica mimada del teatro de la Cruz! Yo en el saínete me pinto sola haciendo el tipo de la manóla; toda la gente se desternilla cuando yo canto la tonadilla. Y si bailo un paso, como no soy zamba y la pierna enseño... ¡Ca... ramba! caramba, caramba, caramba, caramba!

Todos. Y si baila un paso,

como que no es zamba y la pierna enseña... ¡ca... ramba! caramba, caramba, caramba, caramba!

Car. Cuando salgo por el foro

con la mano puesta así, todo el patio grita en coro: «Que me la traigan á mí!»

3o

Si les pongo cara fiera loco se vuelve un marqué?, y si muevo la cadera se desmayan dos ó tres. Y al mirar este cuneo se arma tal revolución, que porque no haya jaleo tienen que echar el telón!

Como es de veras

todo mi hechizo,

como no gasto

nada postizo,

y me unto solo

con agua fria,

y es mió el talle,

la pierna mia, cuando se me antoja ponerme á hacer gamba, (Baila.) todo el que me mira... ¡ca... ramba! caramba, caramba, caramba, caramba!

Todos. ¡Ay, yo me pondría

con ella á hacer gamba! y si me caía... ¡ca... ramba! caramba, caramba, caramba, caramba!

(Gran gritería y aplausos en la plaza.)

HABLADO.

Car. Conque, apasionados mios...

(Se encienden los faroles de la calle.) GAUCHE. ¡Ay qué píe! (Bajándose para verte.)

Car. Basta de ligas!

que no saben bien las migas si están los torreznos' fríos. Tío Tusa, la cena espera!

Tusa. Sin cena y sin aguardiente, no hay en la época presente cómica más retrechera!

36

Te aplaudió en la Granja el rey,

y si te trataron mal

en los Caños del Peral

por ser manóla de ley,

yo, el jefe de los Chorizos,

digo que no hay aquí una

que, naturales, reúna

tal gracia y tantos hechizos

¡Y aún dicen, echando tacos,

en más de una alojería

y café, que es compañía

mejor la de los Polacos!

Adonde está la Tirana

con su energía y sus trajes;

Garrido con sus visajes,

y Martínez y su hermana;

Antonio Robles, galán*

de compostura y decoro,

que en los papeles de moro

está hecho siempre un si»ltan;

y tu Mariquita-engaña,

Caramba la sainetera

y mejor tonadillera

de los teatros de España,

¿qué valen Rivera el viejo,

ni Merino el abogado,

ni López el derrengado,

ni el rabioso José Espejo,

ni la misma gran Figueras,

la comedíanla María,

que de sosa, el mejor día

se la caen las caderas?

¡Que apelen á las intrigas,

y á Moratin, y al Gobierno,

que yo les daré pan tierno!

Car. Y las migas?

Todos. ¿Y las migas?

Tusa. Tienes razón que te sobra!

Es que en viéndote me exalto!

Car. Ea, á la cena!

Todos. (Con gran bulla.) Al asalto!

Tusa. Justo! manos á la obra!

37

(Gran algazara. Con ella van entrando en casa l; la Caramba.)

MÚSICA.

Todos. Con cuehara en ristre,

sin armar intrigas, vamos á tragarnos la sartén de migas! ¡Venga el aguardiente! ¡Venga una canción! Migas! Chicharrones y ande la función!

(Queda la escena un momento sola. Los Alguaciles como oliendo, entran con misterio.)

ESCENA X.

LOS ALGUACILES.

¡Huele á aceite frito! y hablan de unas migas! ¡Con buen apetito llenan las barrigas! Y es lo más corriente que haya pescozones tras del aguardiente y los chicharrones! Vánse á emborrachar!

y será mejor,

írselo á contar

al Corregidor!

(Vánse los Alguaciles con los movimientos y pa- sos de costumbre.)

ESCENA XI.

ESPEJO, que sale de casa de la Figueras y eisrra la puer- ta. Baja rabioso al proscenio.

HABLADO. *

¡Calabazas y redondas!

- 38

¡Maldita sea mi suerte! Ya se ve! Gomo siempre hago los papeles de vejete, se figura que no sirvo para el caso! ¡Así reviente el Conde! y así nos silben loas, comedias, saínetes, follas, zarzuelas, tragedias, pasos, pasillos, motetes, óperas, dramas, canciones, soliloquios, entremeses, tonadillas, villancicos, jácaras, farsas, bailetes, y todo cuanto se ha escrito desde Hita el arcipreste hasta el bárbaro Cornelia baldón del siglo presente!

¡Y quieren que yo esta noche

las diferencias arregle

de los cómicos, teniendo

una entrevista solemne

con don Preciso y con Tusa...

¡pues á buena parte vienen!

Ya que yo rabio por ella

y ella por otro se muere...

¡Que se maten! que se ahorquen!

que se arañen y que penen!!

ESCENA XII.

ESPEJO, varios apasionados POLACOS, por la calle de Sen Juan.

Pol. 1.° Es el tio Espejo?

Espejo. ¡Los nuestros!

Pol. 1.° El mismo!

Pol. 2.° Alante la gente. (Bajan torfos .)

Pol. 1.° No meter bulla! y ese hombre?

Espejo. Don Preciso?

Pol. 1.° Justamente!

Espejo. No ha venido!

Todos No ha venido?

Pol. 1.° Diablo!

- 39

Espejo. Y aunque no viniese...

no haría falta! 2.° Por qué?

Pues... malditos sean ustedes! Pues muchas gracias!

¡Qué bárbaro! ¡Hay más para que se arregle el asunto, que buscar veinte garrotes bien fuertes y deslomar á esos tunos? Pues si por nosotros fuese.. . pero y el Corregidor? Aunque á la cárcel nos lleven y nos echen á galeras, el gustazo de romperles el alma no nos lo quita - ni el Rey!

Como usté se empeñe...

LOS OTROS. (Al ver á lo lejos á D. Preciso.)

Don Preciso! Don Preciso! Aquí! Espejo. (¡El diablo se le lleve!)

Pol Espejo. Pol. i, Pol. 2. Espejo.

Pol. \

Espejo.

Pol. 2.

ESCENA XIII.

espejo, polacos, d. preciso.

MÚSICA.

Preciso. Aquí está el gran maestro de seguidillas; la alegría del Rastro y las Vistillas, porque Dios quiso crear, echando el resto, á don Preciso.

Yo á los Pirracas. estrafalarios, ridiculizo en los diarios. Tiemblan de oírme

L y TOf>OS:

40

si me enfurruño las Madamitas del nueva cuño. Huyen al verme como Macacos los Petimetres y Currutacos; y paso el dia en las plazuelas donde hay guitarras y castañuelas. Siempre me miro, siempre me veo donde hay fandango, donde hay jaleo. Y ya me suben, y ya me bajan, y me suplican, y me agasajan. Porque Dios quiso... crear, echando el resto, á don Preciso!

Preciso. Yo tiranas y polos

compongo á miles,

y me llaman «Encanto de los Madriles.» ¡Que no hay danzante

más majo, más manólo, ni echao pa alante!

Compongo versos para una boda: critico el traje de última moda. Soy el espanto de lindos hueros: soy el encanto de los toreros; y como en eso de ser manólas, las comediantas

41

se pintan solas; y Jas faltas, y los flacos de los Chorizos y los Polacos* Con la Polonia voy de jarana, le escribo versos á la Tirana: con latigueras me descompongo, á la Caramba la hago el zorongo...

(Señalando á la cabeza.)

El y todos. ¡Que no hay danzante más majo, más manólo, ni echau pa alante!

(Gran alegría entre todos.)

HABLADO.

Espejo. Ea! basta de dibujos!

vete á la casa de enfrente. Polaco t.°) Pol. 1.° ¿Dónde vive la Caramba? Espejo. Ahí está Tusa y sus gentes

atracándose de migas.

4 Así con ellas revienten!

dile aparte que le esperan

dos caballeros, y vente!

(Váse el Polaco 1.° donde dicen.)

;Preciso. El Corregidor me encarga

que á todo trance se lleve

á cabo Ja paz! Espejo. .¡Maldito

sea él! Preciso. Estamos?

Espejo. ¡Corriente!

Vosotros rinientras en casa ios Polacos.)

de Rivera, nuestro jefe

y autor, que por estar malo

me ha dado á sus poderes,

y me ha hecho autor interino

42

de su compañía, alegres

esperad, que aquí nosotros

echando los bofes... Preciso. (Riéndose.) Puede?

Espejo. Cumpliremos con la orden

del Corregidor! Imbécil!

en asuntos de teatro,

¿quién le mandará meterse? Preciso. (ap.) (Yo! que quiero conjurar

la tormenta que se cierne

ya sobre mi tonadilla,

iibrándola sabiamente

de los Polacos infames!

y los Chorizos aleves!

que quieren que ayune un poeta

sin ser cuaresma ni viernes!) Espejo. Sin oir la seña mía

nadie salga.

los Polacos, que han entrado en casa de vera.)

Preciso. (Y si no diese

luz este proyecto mió que inventé en buen hora, aún puede don Preciso hacer que alcaldes, ministros, duques y jueces, obliguen á unos y á otros á que mi obra representen!)

Espejo. Pues no tarda poco ese hombre!

ESCENA XIV.

Ri-

1). PRECISO, ESPEJO, TUSA y POLACO i casa de la Caramba.

saliendo de-

Tusa. Pol.

Espejo

Pero ¿quién hablarme quiere? Ahí están, que yo me marcho.

(Señalando á f>. Preciso y á Espejo, delante de éste le habla.) -

(Ahí está el tio Tusa!

(ai Polaco i.°) Vete!)

(Váse el Polaco á casa de Rivera.)

Al pasar

43

MÚSICA.

Tusa.

El t¡o Espejo y don Preciso!

(Conociéndolos.)

Espejo.

Justamente!

Tusa.

¿Á qué vendrán?

Espejo.

Á firmar, si Tusa quiere,

un tratado de amistad!

Tusa.

Amistad entre nosotros,

no cómo puede ser!

Espejo.

Entendiéndose primero!

Tusa.

No es muy fácil de entender!

Preciso.

Ha aprobado esta entrevista

el señor Corregidor!

Tusa.

Pues cuanto antes me lo cuenten

podrá ser mucho mejor!

Espejo.

Que hable el Señor! (Por D. Preciso.)

Tusa.

Que hable el señor!

Preciso.

Tengamos todos

moderación!

Tusa

Si el tio Tusa es el jefe

de los Chorizos, y de los Polacos Espejo.)

eres lo mismo,

merecen palos lo mismo los Chorizos

que los Polacos. En el Príncipe hay cómicos

malos y buenos, y en la Cruz también tienen

sus más y menos;

y así en entrambos se encuentra mucha paja

y poco grano! Los de la Cruz son gente

más sosegada, que se hacen sus comedias

sin decir nada;

pero los otros levantan siempre gresca

- 44

contra nosotros!

Espejo.

Los del Príricipe quieren

que haya justicia, y no vengan los vuestros

i darles silbas;

porque en tal caso, acabarán las silbas

en garrotazos!

Tusa.

Por ya estoy dispuesto! (Amenazándole

•)

Espejo.

Lo mismo digo yo!

Los DOS.

Pues palo y tente tieso!

Preciso.

(Ya el diablo lo enredó!)

Espejo.

Mañana habrá una silba!

Tusa.

Pasado tendréis dos!

Preciso.

Os manda hacer las paces aquí el Corregidor!

Tusa.

Que hable el señor!

Espejo.

Que hable el señor!

Preciso.

Tengamos todos moderación!

Espejo y Preciso.

Tusa. Espejo. Los dos

Tusa.

Espejo.

Tusa.

Preciso

Si sigue tanto escándalo y tanta enemistad, entrambos coliseos hay orden de cerrar! Tusa. Qué escucho!

Si aquí mismo la paz no prometéis, Chorizos y Polacos se quedan sin comer! Por no será. Por no ha de ser! Firmemos la paz, que es nuestro deber!

MÍS brazos! (Ofreciéndoselos á Espejo.)

Los míos! Concordia y unión... (hasta que tengamos mejor ocasión!) ¡Estos son milagros del Corregidor!

- 45-

Tusa y Espejo. Desde hoy todos unos: aplausos y amor!

Tusa.

Espejo.

(Se separan los tres y cantan cada uno aparte.

(Ay! ay! ay! que fingir es fuerza! ay! ay! ay! ellos nos creerán! ay! ay! ay! y mañana mismo ay! ay! ay! nos la pagarán! Si los tontos caen en la trampa y mañana vamos allá, los Polacos dirán mañana ay! ay! ay! con el ay! ay! ay!) (Ay! ay! ay! si estrenar nos dejan ay! ay! ay! dos funciones más, ay! ay! ay! los pobres Chorizos ay! ay! ay! no tendrán un real! Cuando quieran caer en ello ya arruinados tienen que estar, y dirán los Chorizos todos ay! ay! ay! con el ay! ay! ay!) P-rkciso. (Ay! ay! ay! que aunque no me fio ay! ay! ay! esto bueno va! ay! ay! ay! que mi tonadilla ay! ay! ay! no se silbará! Si mañana no me arman gresca ni hay silbidos ni guirigay, bien podemos decir entonces ay! ay! ay! con el ay! ay! ay!

ESCENA XV.

DICHOS, CHORIZOS y POLACOS, que se han asomado á las dos puertas, mientras el final del terceto anterior.

HABLADO.

TüSA. Amigos! (Dando la mano á Espejo.)

Espejo. Y compañeros! (id.)

Caliche. (ap. á él.) Qué hay, tio Tusa?

Pol. 1.° d. Preciso.) (Se ha arreglado?)

Preciso. Ya son para siempre amigos

46

los Chorizos y Polacos] Caliche. No puede ser! Todos. Imposible!

TUSA. Vedlo! Un abrazo! (Se abrazan él y Espejo.)

Espejo. Un abrazo!

Caliche. Salgan todos!

Pol. i.° Salgan todos!

TüSA. Otro! (Abrazándose otra vez.)

Chor. Milagro!

Polacos. ¡Milagro!

Preciso. (Se salvó mi tonadilla

y trescientos reales gano!

Ya como este mes!) Espejo. (¡Si fueran

dos culebrinas mis brazos!) Tusa. De hoy más, amistad eterna!

los cómicos son hermanos,

y lo mismo hemos de ser

todos los aficionados. Pol i.° Dice bien! Caliche. Tóos sernos unos?

Preciso. Así parece, muchacho! Cauche. (ap. á i). Preciso.) (En un talego chiquito

meta usté un perro y un gato:

mientras no haiga carne, puede

que vivan en paz entrambos;

más si hay cordilla... ¡María

Santísima! ni los rabos!) Tusa Aquí mismo estáis dos cómicos

de los dos corrales! Pol. Bravo!

Tusa. La Caramba y José Espejo;

que sellen los dos el pacto! Caliche. Carambal (Llamándola.) Pueciso. (ap. á Espejo.) (Espejo, pradencia!) Espejo. (Si no la muerdo... me araño!) (Con ira.) Pbeciso. (Ahora al verme será ella!)

47 - ESCENA XVI.

DICHOS, la CARAMBA, saliendo de su casa.

Car. Qué hay?

Tusa. Las guerras se acabaron!

El Corregidor nos manda

que no armemos más escándalos! Car. Y es el señor don Preciso, (Con soma.)

el poeta que ha llevado

al otro corral sus obras

después de estar en ensayo

en el nuestro ¡y eran buenas!

el que ha traido ese encargo? Preciso. (Ap. á la Caramba.) (Si no fueras coqueta

y no hicieras tanto caso,

sabiendo lo que te quiero,

al conde de Picos-pardos,

no llevaría yo nunca

mis obras á otro teatro!) Car. (En la Cruz nos sobran obras,

y Condes... y amantes!) Tusa. Vamos

al asunto!... Car. Y qué sucede

si ahora no nos arreglamos? Preciso. Poca cosa! que parece

que se cierran los teatros! Car. Hola! Espejo. Justito!

Tusa. la Caramba.) eres

de los nuestros el encanto:

el tio Espejo es de los suyos

la nata y flor; daos las manos

y celebremos alegres

el suceso extraordinario! Chor. Víctor! Polacos. Bien!

Caliche. (Pues si estos hierros

que estamos aquí soldando,

se sueltan así... de pronto,

- 48 -

nos tumban del latigazo!) Espejo. Yo en nombre de los del Príncipe,

que son los más afamados (Con intención.) cómicos de España, acepto la paz!

(Murmullos en tos Chorizos.)

Car. Yo no digo tanto!

Pero si mis compañeros, que son los más celebrados (Con intención.) cómicos de Madrid.... quieran

(Murmullos en los Polacos.)

aceptarla, me haré cargo

de que ustedes la han pedido Espejo.)

é informaré bien!... Espejo. (Con enojo.) El caso

no es ese!... Aquí nadie ruega! Tusa. Pero hay que fijar el trato!

Si el público verdadero

los silba porque son malos,

que no nos echen la culpa

á nosotros!

(Gran marejada y murmullos en unos y otros.)

Espejo. Vamos claros!

Y si la Tirana sale á cantar y suelta un gallo

COmO acostumbra, Ó USté, U Caramba.)

que tiene tal desparpajo, á hacer un papel de viuda sale con zapato blanco y con basquina encarnada y á meneos se hunde el patio, no diga que son después intrigas de los Polacos!

(Crece el descontento en unos y 1* risa en otros.)

Car. Pero y cuando la Figueras,

que en su vida ha roto un plato, por echar una mirada al conde de Picos-pardos, en vez de gritar... «socorro!»

- 49 -

se aturde y dice «socarro?» (Risas.) (*) Espejo. La gran Figueras es dama en su casa, en el teatro,

en]a Calle... (Con fuerza.)

Car. Y como es dama...

la soplan de cuando en cuando! (Risas.)

(Grandes risas en los Chorizos. Los Polacos au- mentan sus murmullos. Mucha animación. Don Preciso trata de calmar á unos y a otros. Tusa y Espejo se separan, capitaneando sus dos partidos.)

Espejo. ¡Pues miren la sainetera,

que en los Tres novios burlados

los tres novios eran suyos...

y el apuntador el cuarto! Car. Detrás del Príncipe, envidia! Espejo. Detrás de la Cruz, el diablo! Caliche. Víctor la Caramba! (Alzando el palo.) Pol. Víctor

el tio Espejo! Unos. ios otros.) Fuera! Otros. . aquellos.) Largo!

Preciso. (¡Se silbó mi tonadillla!) Caliche. Ya se alborotó el cotarro!

ESPEJO. los Chorizos.)

¡Comediantes de la legua! Tusa. ¡Cómicos de tres al cuarto!

CHOR. ¡Á ellos! (Amenazándose.)

Polacos. ¡Á ellos!

CONDE. (Apareciendo por detrás y dirigiéndose á la calle de Santa María y casa de la Figueras.)

** (¡La ocasión

aprovecho!...) Unos. Palo!

OTROS. Palo!... (Se amenazan.)

(Gran confusión y gritería general. "Vienen casi á las manos.)

(l) Idea de D. Enrique Pérez Escrich, en su obra El

maestro de hacer comedias.

50 -

MÚSICA.

Tusa, Caliche y ios suyos.

Si eres hombre, salte afuera, y no chilles aquí más! que convida á garrotazos el cerrillo de San Blas! Navajazo y tente tieso!

(Algunos echan mano á las navajas.)

y verás aunque no hay luz!

como pegan los valientes

del teatro de la Cruz! Espejo. (y ios suyos.) El gritar es de maricas!

Si eres hombre, ven allá!

y que entierre á los que caigan

el cerrillo de San Blas!

Á los golpes del garrote

morirán los de la Cruz,

sin que quede un mal Chorizo

en el barrio de Jesús! Caramba y D. Preciso.

Deteneos! Deteneos!

Á su casa cada cual!

que es de noche y está á oscuras

el cerrillo de San Blas!

Nadie salga á pelearse

de su barrio de Jesús,

que unos y otros hacen falta

en el Príncipe y la Cruz!

(Vánse todos corriendo por( delante de la herrería. El Conde baja al proscenio y dice:)

ESCENA XVII. ,

EL CONDE, á poco la CARAMBA y ESPEJO, que vuelven.

Conde. Sola está la plaza!

ahora es la ocasión! Cerraste la puerta! Yo abriré el balcón!

(Sube por la reja y llega al balcón de la casa de

Fig-ueras.)

51

Car. Corren como locos!...

lejos están ya!... Mira don Preciso!

(Viendo al Conde en el balcón de la Fig-ueras.)

quién subiendo está! Preciso. Es el Conde!

Car. El Conde!

Preciso. Y era tu amador!... (Riéndose.) Los dos. Á caza de gangas

sube el buen señor!...

(Entran en la casa de la Caramba y cierrran la puerta. El Conde forcejea por entrar desde el balcón á la casa y se esconde en el quicio al ver á los Alguaciles.)

ESCENA XVIII.

LOS TRES ALGUACILES.

Algs. Todo en calma está!...

¡no hay ningún rumor!... Nada hay qne contar al Corregidor.

(Ec-ban á andar y cae el telón rápidamente.)

FIN DEL ACTO PRIMERO.

ACTO SEGUNDO.

cuadro wRmmmo,

Vestuario del teatro del Príncipe. Saloneito que da á la calle del Lobo. Á cada lado una puerta pequeña, con un papel blanco pegado en cada una. Un arco grande al foro, y por él se ve el escenario con telones del revés. Al levantarse el telón, todo el foro á oscuras. Las puer- tas de los cuartitos cerradas. En el centro de la escena un velón grande de tres mecheros, apagado y colgado del techo por una cuerda. Cuatro sillas de costillas. Una cor- nucopia á cada lado de las puertas con dos velas de cera, apagadas, cada una.

ESCENA PRIMERA.

ESPEJO, saliendo casi á tientas por el foro.

MÚSICA.

¡Ya son las dos de la tarde y á las tres es la función, y ¡maldito sea el demonio si aquí hay nadie más que yo! ¡Alumbrante! Tio Pajuelal

5

54

(Llamando á gritos.)

¡Alumbrante! ¡Avisador! ESCENA II.

ESPEJO, el AVISADOR y el ALUMBRANTE, con ana vela de sebo en una palmatoria de madera.

Alümb.

Aquí estamos!

Avís.

¿Qué se ofrece?

Espejo.

Que se encienda ese velón!

(El Alumbrante le enciende con pajuela.)

¡Han venido ya las cómicas

á vestirse?

Avís.

No señor!

Espejo.

¿Y los cómicos?"

Avís.

Tampoco!

Espejo.

¡Mala silba les Dios!

¿Pero están las dependencias?

Avís.

Más, exactas que un reló!

Espejo.

Pues que vengan aquí todos

para revistarlos yo!

Maquinistas, Peluquero,

los Arrojes del telón,

Guardaropas y Comparsas,

y Conserje, y Cobrador!

(Váse el Avisador con rapidez por el foro.)

ESCENA III.

ESPEJO, á poco el AVISADOR y todos los llamados, que

se quedan al foro en diferentes grupos, hasta que Espejo

los va llamando.

Espejo. Á toda esta gente

hay que revistar una hora lo menos antes de empezar. ¡No haga el mismo diablo que alzado el telón, me den los malditos algún sofocón!

55

Maquins. Aquí están los Maquinistas.

¡Buenas tardes nos Dios! Espejo. Para hacer Troya abrasada

el caballo se pintó? Maquins. No ha venido tal caballo! Espejo. ¿Pues adonde está el Pintor? Maquins. Su mujer está de parto. Espejo. Así para un tiburón!

¿Y qué hacemos sin caballo?

de los griegos qué hago yo? Maquins. Colocamos un borrico

en el cuarto bastidor!

Se le doblan las orejas... Espejo. Y nos gritan la función!

(Los Maquinistas" se' Retiran al foro.)

Peluqs.

Ese Peluquero, ¿cuándo Va á venir? Con los aprendices le tiene usté aquí!

Espejo. ¿Se ha traído la peluca

para el rey Agamenón? Peluqs. Aquí viene la que hicimos

para el duque de Moscow!

(Le enseñan una con gran coleta y polvos.)

Espejo. ¡Santo Dios! Si esta peluca

tiene bucles y erizon! Peluqs. Otras siete como estas

se han sacado en el Jacob. Espejo. ¿Y los griegos, qué se ponen? Peluqs. Si es que largas han de ser,

que se pongan dos de greñas

(Le enseñan dos de aldeanos, con gTandes greñas.

y otras cuatro de mujer!

(id., cuatro, con polvos. Los Peluqueros se re- tiran al foro.)

Espejo. (¡Malditos sean todos!

Y se va á empezar!) ¡Vengan los Comparsas

COMPS.

Espejo.

Comps.

Espejo.

CÍUARD.

Espejo

Guard.

Espejo. Guard. Espejo.

Güard. Espejo. Guard.

Espejo.

&UARD.

- 56

á ver cómo están!

(Los Comparsas con el cabo se adelantan. Están muy mal vestidos de griegos. Zapatos negros, medias azules, etc.)

Aquí estamos ya vestidos!

¡Virgen santa de la O!

¡Estos griegos han venido

de las Ventas de Alcorcon!

Esos cascos son terribles!

Esos péplum dan horror!

¿Pues qué griegos quiere este hombre

por dos reales de vellón?

(Los Comparsas se retiran al foro con el cabo.)

Guardaropa, pronto, á ver si están ya todos los objetos que se han de sacar !

(Guardaropas se adelanta, presentando en una bandeja grande diferentes objetos que se nombran.)

Aquí está dispuesto todo; ya lo puede usted mirar! Este frasco!

(Cogiendo uno muy grande de vidrio.)

Es del veneno que la dama ha de beber! Si aquí caben dos cuartillos! (Le tira.) Pues así morirá bien! ¿Á qué viene esta herradura? *

(Saca un pedazo muy grande de hierro.)

No he encontrado medallón!

Y esta Viga? (Saca un garrote corto dorado.)

Ese es el cetro del señor de Agamenón! ¡Yo los mato sin remedio!

(Tira ambos objetos.)

y estos monstruos de cartón?

(Señalando á dos pavos muy grandes y muy mal hechos.)

Los faisanes para el lance del banquete!

_ 57-

Espejo. Voto á bríos!

Son dos bueyes con alones! Uf qué horror! qué horror! qué horror!

(Tirándolo todo.)

¡Reniego de la vida de teatro! ¡Maldito sea el oficio de farsante! ¡Al bruto que se mete á comediante por bárbaro le deben empalar! Le aturden! le sulfuran! le sofocan! le insultan! y le suben y le bajan! le enojan! y le pinchan! y le rajan! y hay meses que le dejan sin cobrar!

¡Hay para gruñir!

hay para rabiar!

¡Esto es maldecir!

¡Esto es reventar! Coro general. ¡No se apure usté!

Siempre ha sido igual!

y se aplaude así

todo en el corral!

Espejo. ¡Traspuntes y comparsas y boleras y cómicas y cómicos malditos! ni á órdenes, ni á cárceles, ni á gritos, los puede el mismo diablo barajar! ¡No hay vida que soporte tal faena! ¡no hay fuerzas que resistan tal trabajo! ¡Malditos los de arriba y los de abajo! y el foso y el tablado y el telar!

Hay para gruñir!

hay para rabiar!

¡Esto es maldecir!

y esto es reventar! Coro general. No se apure usté!

Siempre ha sido igual!

y se aplaude así

todo en el corral! Espejo. ¡Fuera todo el mundo!

¡largo á trabajar!

Esto es espantoso!

¡Esto es infernal!

58

(Todos se van por el foro, mientras Espejo so queda en la escena desesperado.)

ESCENA IV.

ESPEJO solo. Por el foro se ven cruzar de cuando en cuando Asistencias^

HABLADO.

Idos con dos mil demonios.7

brutos! imbéciles! bárbaros!

y así os tiren cien patatas

de la cazuela y del patio! Voz. (Dentro.) La orden! Espejo. Qué tal?

Voz. (Más lejos.) La orden!'

Espejo. Su señoría ha llegado

y las cómicas rebeldes

aún no han subido á sus cuartos.

El teatro está perdido!

Qué tiempos aquellos, cuando

se empezaba la función

á las dos, y con tres actos,

entremeses, tonadillas,

baile y sámete, acabábamos

á las cinco lo más tarde

y no estábamos cansados!

Pero hoy! Como que á estas cómicas

las dan música y regalos

los señores del Consejo,

los condes de Picos-pardos,

ios guardias de Corps, los jueces

y hasta los frailes Bernardos,

al autor de compañía

le tratan á zapatazos!

Mas como el Ayuntamiento

es dueño de arabos teatros

y quiere que desde hoy mismo

trabajen de cuando en cuando

las dos compañías juntas,

y hoy la función ha marcada

el mismo Corregidor,

para sellar ese pacto

de unión y concordia, es fuerza

que pongamos todos algo

de nuestra parte... y no vienen!

(Mirando á todos lados.)

ay! qué les habrá pasado? ESCENA V.

ESPEJO, D. PRECISO, corriendo.

Preciso. Nada de particular! Espejo. Don Preciso tan temprano? Preciso. No me he movido poco desde ayer noche, resolviendo y minando la villa y corte, hecho una ardilla, para que hoy no me silben

mi tonadilla! He conquistado á cuatro

Covachueleros y serán sus aplausos de los primeros, y á diez Manolas que para batir palmas se pintan solas! Espejo. ¿Y usted que riñó ha días con la Caramba porque ella se la pega y usted lo paga, ¿por qué quiere ahora que ella con la Figueras haga su obra? Preciso. El hambre, amigo, Espejo con su exigencia, aclara los sentidos y las potencias, y no hay industria

60

que un Poeta no intente

li está en ayunas. Yo que soy por mi sangre

un caballero, bien nacido, bien quisto,

Y hasta bien puesto,

siempre buscado en consejos, audiencias,

salas y estrados, por la gente del bronce

me despepito, y sólo estoy contento

si entre ella vivo,

que quitan penas cómicos y toreros

y verduleras! Ya le hago á la Geroma

un pasacalle, tres coplas á la Tuerta,

dos á su madre,

y quince y raya doy á todos, cogiendo

yo la guitarra! Ya le jaleo un polo

á la Vicenta, ie acompaño el fandango

á la Intendenta,

y es mi garganta almacén de boleros

y de tiranas. Pero como el demonio

me tentó un dia y les di á los del Príncipe

mi tona illa,

y entre unos y otros me iban á dar un susto

de los más gordos. Yo he revuelto oficinas,

hablado Alcaldes, molestado á Ministros,

visto á comadres,

Y al cabo he hecho

* 61

un pisto, sin tomates

y sin pimientos! *

Zurciendo voluntades

y atando gustos, los de la Cruz y el Príncipe trabajan juntos, y de este modo, lo que entre todos hagan

se aplaude todo! Ambos se morderían

de buena gana, más tendrán que dejarlo para mañana, y ¡ancha Castilla! que lo que es hoy me aplauden mi tonadilla! Espejo. Es usté el demonio, amigo, pero son las dos y cuarto y á pesar de sus arreglos las cómicas no han llegado! Preciso. Pues quién falta? Eepejo. La Figueras!

Preciso. ¡Cachirulo! Espejo. Ese es su cuarto!

(Señaladdo al de la izquierda.)

Y la Caramba también!

y ese es el SUyo! (id. el de la derecha.)

Preciso. ¡Canastos!

Espejo. Si se habrán visto en la calle...

Preciso. Cómo?

Espejo. Y se habrán enzarzado?

Preciso. Adiós mi dinero!

Espejo. Es fuerza

que las busquen! Preciso. (Deteniéndole.) Y sepamos,

qué sucedió anoche? Espejo. Anoche?

Preciso. tal! Espejo. Nada entre dos platos!

Muchos gritos, y cuando Íbamos

á llegarnos á las manos,

y que si pillo al tio Tusa

62

le reviento de un trancazo, asomó un guardia de Corps y todos nos desbandamos! Y usté qué hizo? Preciso. Me volví

con la Caramba del brazo; y como entre dos que se aman, aunque riñan, siempre hay algo, y como estando en la fuente siempre el agua vuelve al cántaro, y era de noche... y de noche todos los gatos son pardos, hubo lo de «que me engañas,» lo de «tú me la has pegado,» lo de «si me quisieras,» lo de «lú eres más ingrato;» y entre dimes y diretes, como vive en cuarto bajo, nos encontramos ya dentro sin saber cómo ni cuándo!

Espejo. ¿Volvió á arreglarse el negocio?

Preciso. tal; por cierto que entrando vimos subir al balcón de la Figueras al pájaro de mal agüero... el que á ambas nos las levanta de cascos! Al Conde, que Dios confunda!

Espejo. Así le chamusque un rayo! y reviente!

Preciso. Pues anoche

él debía buscar algo por el balcón.

Espejo. Sí; ella misma

me lo ha dicho en el ensayo!

Preciso. Que entró!...

Espejo. Sí; y que le tiró

á la cabeza los platos!

Preciso. Y él salió...

Espejo. Por el balcón

otra vez!

Preciso. Á qué hora?

Espejo. Dando

63 -

las doce! Preciso. Desde las ocho...

van catorce horas. Espejo. No, cuatrol

Preciso. En el reló del gusto, estando á solas, cada cinco minutos suman dos horas; porque entre ambos, cuatro del, cuatro della, son ocho cuartos. Espejo. Si él lo ha dicho, miente! Preciso. Toma!

qué vamos á remediarlo! Como dicen que usté la ama y hasta la ofrece su mano, si ya le tiene escogido para marido, es muy claro que á convencerse de todo le tiene á usté preparado. Espejo. Más dicen, ¡voto á mil bombas,

de la Caramba! Preciso. Qué diablo!

Será verdad, pero al menos, por ó por no, no me caso! Espejo. Yo sí... si ella quiere... y rompo

el alma... Preciso. Ellas son!

Espejo. Me callo!

ESCENA VI.

ESPEJO, D. PRECISO, la FIGUERAS, la CARAMBA.

Espejo. Gracias á Dios que vinisteis...

y las dos juntas... (Me escamo!) Fig. Llegaron nuestras dos sillas

al mismo tiempo! Preciso. (Es extraño

que vuelvan las dos con pelo!) Car. Dieron la orden? Espejo. rato!

64

Preciso. Que digas bien los versitos

aquellos... Car. Ya me hago cargo!

Preciso. Y ya que ambas en mi obra

van á ser hoy el encanto

por su gracia y su talento

de los dos opuestos bandos,

la paz que en las tablas firmen

ojalá dure cien años! Car. Señora Figueras? Fie Qué hay,

señora María? Car. ¿Vamos

á vestirnos? Fig. Si usté gusta...

Espejo. (No has visto al Conde? Fig. Esperando

estaba frente á mi casa,

mas yo, ni aun le he saludado!) Preciso. (Que no me mires al Conde;

no hagas guiños, y tengamos

la fiesta en paz! Car. Si él me habla,

yo he de contestarle! ) Preciso. (Vamos,

esta vuelve á las andadas!) Espejo. (María, por Dios la encargo

que no la enredemos! Car. Yo,

si no me pinchan... no salto!) Preciso. (Y si se ha enojado usted (Ap. á ia Figueras.)

porque ya otra vez la he dado

el papel á la Caramba,

yo le haré á usted tres ó cuatro!) Fig. Señora María! Car. Qué hay,

señora Figueras? Espejo. (ap. á d. Preciso.) (Malo!

señorías por arriba,

señorías por abajo!) Preciso. (Arañazot por en medio

es que se están preparando!)

65 -

Fig.

Don Preciso está ofreciéndome

papeles nuevos y largos,

y para que usted no crea

que yo se los he encargado

se lo noticio...

Preciso.

(Pues hija,

muchas gracias!)

Car.

Yo le alabo

el gusto.

Preciso.

Te díré...¿(Á la Caramba.)

Car.

Y yo

puedo así aceptar en cambio

los que me ha ofrecido el Conde

del Puente!

Fig.

Cómo?

Car.

En mi cuarto

me dijo ayer, que quería

hacerle á un poeta el encargo

de escribirme una Princesa,

para hacerme él el regalo

del traje y del aderezo.

Espejo.

(Pataplum!...)

Preciso.

Más yo no aguanto!

Espejo.

Ea! vamos á vestirüos!

don Preciso, al escenario!

Preciso.

No, yo voy afuera, á hablar

conforme vayan llegando

con mis gentes!

Espejo.

las dos, que se han quedado mirándose.)

Hasta lüégo!

Preciso.

(No creas!...)

Car.

(Ya me he enterado!)

Preciso

. (Es que...)

Car.

(Vaya usted con Dios!)

Preciso

. (Me muero por tus pedazos!)

Car.

(Pues cuando los tenga sueltos,

que ahora están juntos!)

Espejo.

(Empujando á D. Preciso.) Andando!

(Pero hombre, usté es el demonio!

pues no las enzarza!)

Preciso

. (Váse riendo.) Vamos!

(Vánse por el foro con rapidez )

ESCENA VIL

LA FIGUERAS, la CARAMBA.

La Figueras y la Caramba entran en sus cuartos respecti- vos; sacan. cada una su candelero con vela, que van á en- cender en el velón que hay colgado en el centro de la es- cena, para llegar al cual, se suben en sillas bajas que acercan respectivamente. Cuando se hallan las dos subidas en las sillas, empieza el dúo (*).

MÚSICA

Fie - Con permiso de usté!

Car. Con permiso de usté!

Fig. Los de afuera primero;

los de casa después! Car. Á vestirnos, que es tarde!

(Enciende la vela.)

Fig. Si que lo debe ser! (id.)

dos palabras quisiera

decir antes á usté! Car. Pues expliqúese usté!

Fig. Pues escúcheme usté!

Car. Con permiso de usté!

Fig. Con permiso de usté!

(Se bajan con la vela encendida y retiran un poco las sillas sobre las que han estado subidas.)

Hoy al Conde del Puente

que nombraba escucbé! Car. Es muy amigo mió,

con permiso de usté! Fig. Como yo no le he dado,

la prevengo también,

(i) Aunque las funciones empezaban á las tres, era pre- ciso vestirse con luz artificial, por carecer los vestuarios de la del dia.

67

que es mi amigo hace tiempo

con permiso de usté! Car. Y qué?

Fio. Y qué?

Car. Muy buen provecho le haga.

Fig. Que le siente á usté bien!

Car. Con permiso de usté. (Retirándose.)

Fig. Con permiso de usté!

(Cada una se dirig-e á su cuarto; deja dentro ls vela, y en el quicio de la puerta vuelven á conti- nuar el dúo.)

Car. Peluquero! (Llamando,) Fie. Peluquero!

Car. (Algo gordo va á pasar!)

Fig. Peluquero! Car. Peluquero!

Fig. No se canse usté en llamar!

Car. ¡Qué desorden de teatro!

Fig. El de usté no es nunca así?

Car. Si aguardar nos hace tanto no nos vamos á vestir!

Fig. Pues como íbamos diciendo;

(Acercándose.)

si ha llegado usté á contar con el traje y con las joyas de ese Conde Perillán, encargarlas puede á otro, si es que le hacen falta ya, porque el Conde con las damas mucho ofrece y poco da. Car. Puede ser según y cómo,

pues por seis dias que entre flores y entre dulces se ha gastado un dineral! Si usté no es afortunada siendo antigua su amistad, yo de cuánto me regale puedo darla la mitad!

FlG. ¡Peluquero! (Con ira reconcentrada.)

Car. ^Peluquero!

Fig. No se puede ya sufrir!

- 68 -

Si aguardamos de este modo no nos vamos á vestir!

Car. Mucha prisa tiene!

Fig. ¿No la he de tener?

Si hago la tragedia

y hago el entremés

y la tonadilla

de su amor de usté!

y hasta en el sainete

canto yo después

un... zapateado

que tendrá que ver! Car. ¿De quién es la letra,

si lo sabe usté? Fig. Del Conde del Puente,

que me la hizo ayer. Car. ¿Quiere usté cantarla?

Fig. ¡Pues no he de querer!

Car. Y es clara!

Fig. Muy clara!

Car. Y es de alza?

Fig. Y ole!

Car. Pues cántela al punto!

Fig. Pues óigala usté!

Dicen que una carita

de serafín, anda tras de mi majo

con muy mal fin! Y como el chico es blando

de corazón... puede que no resista

la tentación!

Pero si á su lado le llego á encontrar,

qué... ¡zapateado

que se va aquí á armar! Si el majo á me engaña

con esa... ¡pues! con el mata la araña...

(Da cuatro golpes en el suelo con los pies.)

69 la aplastaré!

Cau.

¡Muy bonita letra!

Fig.

¡La ha gustado á usté!

Car.

La canción no es nueva, porque yo la sé!

Fig.

¡Quién le hizo la letra?

Car.

El Conde también me la tiene escrita hace más de un raes!

Fig.

Y es clara?

Car.

Muy clara!

Fig.

¿Y es de alza?

Car.

Y ole!

Fig.

Pues quisiera oiría!

Car.

Pues óigala usté! Una doña Remilgos

me ha dicho á

*

que va á zapatearme

con su chapín.

Porque quiere á un usía

de relumbrón,

y teme que le quite

la proporción!

Mas si se ha enojado

1

y el pie llega á alzar,

que... zapateado

que la voy yo á dar!

Y si doña Espadaña

levanta el pie,

con el mata la araña. . .

(Da los mismos golpes en el suelo que la

Fig-ue-

ras.)

la aplastaré!

Fig.

¡Ay! si levanto el pie!

Car.

¡Ay! si levanto el pie!

Las dos.

Con el mata la araña la aplastaré!

Fig.

¡Ay si levanto el pie!

Car.

¡Ay si levanto el pie!

70

Las dos. Con el mata la araña. . .

(Las dos á un tiempo dan los golpes en el suelo.)

la aplastaré!

(Se apartan y corriendo entran en sus cuartos res- pectivos, dando un gran portazo.)

ESCENA VIH.

EL CONDE DEL PUENTE, ESPEJO, por el foro.

HABLADO.

Espejo.

Conde. Espejo.

Conde.

Espejo. Conde.

fciSPEJO.

Conde.

Pero ¡por vida del chápiro,

si se visten ahí las dos!

Y qué?

(Bajando la voz.) Si usté á la Figueras

hace tiempo tiene amor

y ella al suyo corresponde,

aunque con buena intención,

¿por qué tras de la Caramba

hace dias se perdió

y viene á buscar aquí...

así... lo que sabe Dios?

Espejo del alma mia!

no me sea usted gruñón!

Si la Figueras me quiere,

como dice en alta voz,

¿por qué en pruebas amorosas

me tiene á media ración?

¿Dónde ha ido á anidarse ahora

la virtud y el pundonor,

que así resiste una cómica

á un amante como yo?

Pues anoche...

Anoche mismo subí yo por su balcón, y tras una horrible lucha á irme por él me obligó! Fué cierto?...

Sea por celos

71 -

ó por rabia, ó por temor, no hubo medio de triunfar de su resistencia! Espejo. (Oh!

me alegro!) Conde. Y por eso mismo

libre desde anoche soy para ser de la Caramba el más fino adorador! Esa al menos es mujer de brío y resolución: le romperá á un hombre el alma cuando le diga que no, pero si pronuncia un sí, que es lo que ya espero yo, sabrá querer de verdad con alma y con corazón! Espejo. Bien; más todas esas cosas

no son de este sitio! Conde. No?

Espejo. Corra usted tras de sus sillas al acabar la función, festéjelas en su calle, ámelas más y mejor, pero aquí entre bastidores no lafc vea usted, por Dios, ó vamos á tener una que asuste á la población! Conde. Pues qué quiere esa mujer? Espejo. La dignidad la tentó. Conde. Pues que la tiente el demonio,, que la tentará mejor!

FlG. Peluquero! (Llamando dentro.)

Car. (id., desde su cuarto.) Peluquero!

PELUQ. Quién llama? (Desde dentro.)

Espzjo. (ai Conde, con temor.) Que están las dos!

Fig. En el catorce! Car. En el quince!

Espejo. ¡Truenos y condenación! (Deteniéndole.)

. Conde. No me voy sin saludarla.

(Dirigiéndose al cuarto de la Caramba.)

72

ESCENA IX.

CONDE, ESPEJO, el PELUQUERO, en seguida la FIGUERAS y la CARAMBA, cada ana por su cuarto.

Prluq.

Quién es la primera? (Gritando.)

Las do;

5. (Dentro.) Yo!

Conde.

La Caramba es antes.

(Llamando en la puerta de la Caramba.)

Car.

(Dentro.; Quién?

Conde.

El Conde del Puente! (En voz alta.)

Espejo.

¡Horror!

Car.

Salgo al punto!

Fig.

(Saliendo 4 la escena con rapidez.) Peluquero!

Car.

(id.) Peluquero!

Espejo.

(Ya se armó!)

Car.

(Al Peluquero.)

¿Así en el corral del Príncipe

.se sirve á quien por favor

con los señores Polacos

viene á hacer una función?

Fig.

(Al Peluquero)

Sirva usted á la señora...

con muchísima atención,

que va á vestirse de Griega

y quiere verla el Señor! (Señalando al Conde.)

Espejo.

Vamos andando! (interponiéndose.)

Peluq.

Espejo.) Á cuál peino? Á ninguna de las dos.

Espejo.

(Si se han de arrancar el moño,

despeinadas es mejor!)

Trasp.

(Anunciando desde la puerta.)

Su señoría ha llegado.

Espejo.

¡Infierno y degollación!

(Á.la Fig-ueras.)

Que haces en Troya abrasada

la dama!

Fig.

Como el señor

no me ha peinado...

Espejo.

Y se empieza

por esa obra la función!

73 -

FlG.

Bien!

Espejo.

Son lastres menos cuarto!

Conde.

(Dando una caja de cartón á la Caramba.)

Esta peineta llegó

ayer á las Cobachuelas,

y me hará usted el favor

de sacarla!

Car.

Ya lo creo,

esta misma tarde!

(Abriendo la «aja y sacando una pein

metal.)

Fig.

(Con celos.) (Oh!)

Conde.

Viene de Francia!

€ar.

Es de concha?

Espejo.

De cuerno!

Fig.

(viéndola.) De similorl

El Conde sólo regala

cosas falsas!

Peluq.

Peino ó no?

Me aguardan en otros cuartos!

Fig.

Como es falsa su intención!

Car.

Eso debe ser de noche!

porque con la luz del sol,

que es como él me ha visto siempre,

es fino!

Fig.

Si á usted la vio

sólo de día, será...

porque va su profesor

de noche

Car.

Cuál?

Fig.

Don Preciso;

¿a qué hora la da lección?

Car,

De qué?

Fig.

De coplas!

Car.

Creía...

Fig.

Y lleva muy caro?

Car.

No!

Fig.

¿Y si tiene usté visitas,

la da el curso en alta voz?

Car.

Como vivo en cuarto bajo

y en mi casa no hay balcón,

mis amigos, que son muchos...

de

74

Fig. Lo creo!

Car. Me ven mejor!

Fig. ¿Da usté migas?

Car. Y corteza!

Preciso. ¿No se empieza la función?

(Entra por el foro muy de prisa.)

ESCENA X.

FIGUERAS, CARAMBA, el CONDE, ESPEJO, D. PRECISO-

Espejo.

Á buen tiempo viene! Rayos!

Preciso

. Qué hay?

Espejo.

(Que se enzarzan las dos!)

Preciso

(Por el Conde?)

Espejo.

(Justamente!

y que no empezamos hoy!)

Precisó.

¿Qué haces aquí sin vestirte?

la Caramba con aplomo.)

Fig.

Llegó ya el amo!

Car.

Amos yo!

soy libre!

Fig.

Ya lo sabemos!

Car.

Y se equivoca el señor!

es á usted á quien papeles

ofrecía...

Espejo.

¡Vive Dios!

que si cojo un palo, todos

van á la calle!

Conde.

Qué horror!

Cuidado con las palabras,

Espejo!

Preciso

Oiga usted!

Espejo.

Que no.

Yo defiendo mi derecho!

Yo represento al autor

de la compañía! Fuera!

D. Preciso y al Conde.)

Adentro. las cómicas.) La prevención!

(Al Traspunte.)

Fig.

Que estoy sin vestir!

Espejo.

Saldrás

75

en paños menores!

Todos.

Oh!

Espejo.

Fuera todo el mundo.

Conde.

Vamos!

Fig.

Hasta nunca!

Espejo.

Sí? Mejor!

Car.

Hasta jamás!

Espejo.

Buen provecho!

Á la concha, apuntador!

¡Mal rayo! las tres en punto!

Multa! No la pago yo!

Fig.

YO tampoco! (Entra en su cuarto y cierra.)

Car.

Yo tampoco! (id.)

Espejo.

Reniego!

Conde.

Ni yo!

Preciso.

Ni yo!

Espejo.

Los arrojes á su sitio,

afuera, arriba el telón!

(Vánse el Conde y D. Preciso por el foro derecha

Espejo por la escena. Pausa.)

ESCENA XI.

LOS TRES ALGUACILES, por el foro derecha, mirando á todas partos con extrañeza.

MÚSICA.

Algs. No se ve empezar!

Ni se ve al autor! Hay que irlo á contar al Corregidor!

("Vánse como han venido por el foro.) Sigue la música hasta que se termina la

MUTACIÓN

76 GÜADH© SS6ÜNPO.

Pórtico del teatro del Príncipe. En el primer término cua- tro columnas de piedra que dan ingreso á un pasillo blan- queado con dos puertas pequeñas, sobre las cuales hay dos letreros. En el de la derecha dice: Entrada al patio de

hombres. En el de la izquierda Subida á la cazuela de

mujeres. En la pared dos puestos de aloja y barquillos con

vasos pequeños de vidrio. Cántaros sobre las mesas y dos

cubas en el suelo. Al levantarse el telón gran animación de

gentes que entran y salen.

ESCENA XII.

CALICHE, CHISPEROS, MAJAS, MAJOS, CURRUTACOS, etc.

Caliche

. Miste que venir ahora de paz al corral ajeno, estando uno acostumbrao á silbar... vamos, no puedo!

Cur.

(Entrando del brazo con una petimetra rada.)

Aprisa doña Pimienta

que hay bulla en el Coliseo,

y esta gentuza ordinaria

va á echarla á usted chicoleos!

exage-

PlM.

Viene el frasquito de olor?

Cur.

señora.

Pim.

Mi pañuelo...

Cur.

Aquí está!

(Sacando de distintos bolsillos todo lo que

dice.)

PlM.

Y el abanico?

Cur.

En el bolsillo le tengo!

Pim.

Y el anteojo?

Cur.

En la casaca.

Pim.

Y el vinagrillo?

Cur.

En el pecho!

Pim.

¡Ay, cómo siento don Líquido que no traiga ueté el espejo!

Cur.

Pero dónde le metía,

madama, si ya no tengo

ni un agujero vacío

para traer sus efectos? Caliche. Van ustedes de viaje? (Acercándose á ellos.) Cur. No señor, al aposento

del marqués de turbias-aguas. Caliche. Como viene usté metiendo

tanta bulla y trae usté

tanto chirimbolo puesto! Pim. Usté será el chirimbolo!

Habrá majo más grosero! Cur. Calle usted, doña Pimienta! Pim. Pues no oye usted? Cur. No alternemos

nosotros con esas gentes. Caliche. Qué? Cur. De poco más ó menos.

(Al echar á andar, le pone Caliche el pie y Don Líquido tropieza exageradamente. Doña Pimienta le sostiene )

Caliche. (Pataplum!)

Pim. Jesús! don Líquido!

Cur. Dónde tropecé?

Caliche. En el suelo!

Como va usté atortolao! Cur. El brazo, madama, adentro!

debía haber una puerta

sólo para caballeros

y señoras... Pim. Ay! mis guantes!

Cur. Madama, los tengo puestos...

me he olvidado de los mios! Pim. Y cómo nos componemos? Cur. Usted el uno y yo el otro...

es más barato y más nuevo!

(Se van por la derecha.)

ESCENA XIV. dichos, tío tusa. Tusa. Dónde está mi gente! Hola,

78

Caliche! (Acercándose. Todos le cercan.)

Caliche. Aquí está el maestro!

Tusa. Qué tal?

Caliche. Muy desconsolaos!

Tusa. Y por qué?

Caliche. Con el arreglo

del Corregidor y el lance

de trabajar tos regüeltos

los de las dos compañías;

aunque nosotros rabiemos,

tenemos la contingencia

de aplaudirlos. Tusa. Por supuesto!

Eso el alcalde me ha dicho;

parece que está resuelto

á gobernar los teatros;

y al que arme el menor jaleo

á la cárcel! Caliche. Conque á usté

le ha llamado para eso? Tusa. Como que soy vuestro jefe

y nos tienen tanto miedo

esos Polacos malditos...

Pero ya nos vengaremos! (En voz baja.) Voces. El reten!

(Entra formando el reten de infantería, con los trajes exactos de la época.)

Caliche. Y la función

se hace como aquí se ha puesto?

(Señalando á un cartel que hay pegado en una columna frente al público y cuyos títulos pueden leerse.)

Tusa. Justo... viene doble tropa!

(Mirando á los soldados.) *

Calíche. Troya abrasada. (Leyendo.) Tusa. Apartémonos.

(La tropa forma. Tusa, Caliche y los otros se apar- tan cerca de la columna.)

Caliche. Por la Figueras, María (Leyendo.)

del Rosario, Antonio Bueno,

el abogado Merino. Tusa. Eh? qué tal? tóos revueltos!

- 79

Cauche. Del primero al segundo acto

la tonadilla! Tusa. El estreno!

Caliche. ((El vejete cortejante ,

ó perseguir con denuedo

los deslices del marido»

por la Figueras y Espejo... Tusa. Vaya un par de comicuchos! Caliche. Y la Caramba. Y aluégo

dirán: en saliendo esta... Tusa. Justo! Se los come á ellos!

y hace uua gitana!... digo! Cauche. Se ha empezado... Tusa. Ya lo creo!

Caliche. Vamos! Tusa. No sale la dama

hasta el final; ya entraremos!

ESCENA XV.

DICHOS, el CONDE, D. PRECISO.

Conde. Adelante, don Preciso.

Tusa. El Conde!

Preciso. No! yo me meto

en la tertulia y allí

me aplaudo con menos riesgo! Conde. Hola! aquí están los Chorizos. Caliche. Y á mucha honra! Conde. Qué hacemos?

Tusa. Prepararnos á aplaudir... Conde. los Polacos! Tusa. No, eso!...

(Ap. al Conde.)

(No quiere usted que esta noche?...) Conde. (Deja por hoy en suspenso

mi pian!) Tusa. (Qué lástima! ahora

que están juntos, era ello!

Á los míos gran aplauso!

á los otros gran meneo!)

80

Conde. Pero en qué se funda ese odio á los pobres? Qué te han hecho?

Tusa. Á nada.

Preciso. Pues entonces

esa inquina no comprendo!

Tusa. Si yo á los Polacos odio

es porque no tienen mérito; porque no pisan las tablas como los míos; porque estos en punto á romper cortinas son hasta allí!... porque entiendo el ejercicio y bien cómo ha de cortarse el verso: y cómo se hace el desplante, y cómo se dice «cielos!» Cuándo es aparte, de modo que lo oiga el público entero! Y con qué sonrisa irónica se toma siempre el veneno para que las convulsiones hagan después más efecto. Cómo ha de salir la dama de blanco y el pelo suelto siempre que se vuelve loca; y cómo el celoso Ótelo se ha de meter el puñal rebañando y sonriendo Cómo el cómico que sabe el papel, que son los menos, ha de hablar de carretilla y decir trescientos versos sin parar, como el que dice «¿Si habré yo estudiado esto? Cómo el que el papel no sabe habla junto al agujero del apuntador y al público le mira como diciendo: ¿No ven ustedes qué hombre! No sabe apuntar un verso!» que cuando en un ensayo el poeta encarga más fuego y dice: «esto lo querría

84 -

yo así, con más sentimiento,» ha de sonreírse el cómico y decir: «ya, ya lo haremos!» Verá usté en la ejecución... Es que... No tenga usté miedo!» y al ejecutar la obra no se hace nada de aquello. que cuando alguna dama, y ha de ser de pelo en pecho, se encuentra un chiste picante en su papel, hace un gesto y dice al poeta: a¡Pero hombre ¡Cómo voy á decir yo eso?» Se que siempre que algún cómi quiere sacar un efecto, empieza hablando bajito, y va ya luego creciendo más apriesa y fuerte, fuerte! y cuando llega el momento, se adelanta y dice al público: ((Ó me aplaudes ó te pego!»

Conde. Es usté un inteligente de los finos.

Caliche. Bien, maestro!

Tusa. Si todos como yo fueran, no vendrían malos tiempos para el teatro!

Preciso. . Porqué?

Tusa. Yo con mis conocimientos pondría cátedra!

Conde. Deque?

Tusa. Del ejercicio...

Preciso. De fuego?

Tusa. De comediante!

Conde. Demonio!

Caliche. Es de veras?

Tusa. Ya lo creo!

Preciso. Pues denos usted ahora

de su enseñanza un modelo!

Conde. Este acto no vale nada

y así matamos el tiempo!

Caliche y Todos.

82

Sí, maestro! Tusa. Lo queréis?

Preciso. Aprendamos! Todos. Escuchemos!

MÚSICA.

Tusa . El que quiera ser gran comediante es preciso que ahueque la voz, y que cada grito en la escena que se le oiga en la Puerta del Sol. Rechazar los segundos papeles sin saber si son buenos ó no, y decir dos mil versos seguidos sin faltarle la respiración! Y haciendo desplantes sin ton y sin son, cobrar siempre diez duros diarios y abajo el telón! Coro. Cobrar siempre diez duros diarios, etc.

Tusa. Para ser comedianta famosa no hacen falla talento ni fe; basta sólo una cara de rosa y una pierna de amírela usté.» Hacer siempre guiñitos á todos y buscarse uua madre feroz, y si silban alguna comedia, decir luego: «Ya lo dije yo!» Estos mandamientos Sf¡ encierran en dos: muchas migas y pocos ensayos... y arriba el telón! Coro. Muchas migas y pocos ensayos, etc.

HABLADO.

CALICHE. (Mirando por la puerta del patio.)

Se acabó ya el primer acto! Tusa. Yo al patio!

83 -

Conde. Yo á mi aposento!

Caliche. Nosotros, cuál de costumbre, vamos al degolladero.

Preciso. Y yo en la tertulia de hombres á aplaudir con tal estrépito, que mi bella tonadilla alcance el triunfo soberbio de que en calles y plazuelas la canten pronto los ciegos.

(Todos se van corriendo por distintos lados.)

MUTACIÓN.

GW&MR.Q T1RGSKO.

La sala del teatro del Príncipe. Á la derecha del actor y en línea vertical, el escenario con candilejas de aceite y una gran concha de apuntador. El telón está corrido. En frente, los aposentos con gente. El patio. El degolladero. Parte de la tertulia de mujeres, á la izquierda. Gran bulla y algara- bía. Vendedoras de naranjas y amarguillos. Los personajes del cuadro anterior van ocupando sus localidades, las de- mas llenas. En la orquesta, nueve músicos que tocarán á su tiempo.

ESCENA XVI.

LOS DEL PATIO.

Música!

LOS DE ARRIBA. MÚSJCa! (Gran gritería en la cazuela.)

Caliche. (Entrando.) Callen

en la cazuela!

Silencio! Amarguillos á dos cuartos!

dos niños, que saca de la mano, celoeándolos en el patio.)

Niños, que os estéis muy quietos!

(En la cazuela.)

Todos.

Vend.

Señora.

PlM.

84

Señora, estése usted quieta! Pablito. No me conoce usted? Pim. Cielos!

Don Pablito disfrazado

de mujer? Pablito. Ya que no puedo

verla nunca sola, aquí

podemos hoy entendernos! Pim. Pero saque usted las manos! Pablito. Ay doña Pimienta! Pim. Quieto!

Caliche. Música! Tusa. Música!

(Sale el despabilador y arregla los quinqués de la embocadura.)

Todos. Fuera!

Caliche. Que espabile con los dedos! Tusa. Que toquen la sinfonía

del rey que rabió. Todos. Silencio!

(Sinfonía tocada por la orquesta, corta y ridicula. Concluida, y después de un aplauso mezclado de chicheos, se alza el telón para la tonadilla de D. Preciso. Cuando todes esperan la tonadilla en la escena, sale por delante del telón el tio Espejo y se adelanta al proscenio, de mal humor y con aire contrariado.)

ESCENA XVII.

ESPEJO en la escena, el PÚBLICO.

Espejo. Habiéndose visto atacada la señora Figueras,

con permiso de la autoridad... Tusa. De qué? Caliche. Por quién?

Preciso. Adiós mi dinero!

Espejo. (Continuando.) De una ronquera repentina,

suplica al público la dispense las faltas que

pueda cometer!

TODOS. Fuera! (El tio Espejo saluda y se retira.)

Tusa. Á la cárcel!

85 -

Cauche. Á las arrecogías! Todos. Fuera, fuera, fuera... Preciso. La tonadilla, la tonadilla!

TODOS. La tonadilla! (Gran gritería y confusión.)

Voces. ¡Música, música!

(Empieza otra vez la misma sinfonía de antes. El público continúa sus murmullos, entre los que so- bresale la gritería de la cazuela. Á poco se le- vanta el telón y empieza la representación de la tonadilla.)

ESCENA XVIII.

Representación de la TONADILLA. Se alza el telón.

MÚSICA.

Decoración de sala de la época, sin sillas.

Después del Htornello sale por la izquierda la Caramba, vestida de gitana y hace una cortesía.

CANTADO (i).

Aquí está para serviros Agapita la gitana, que vivé siempre sólita en el barrio de Triana. Me persigue un viejo verde, mas corno no me hace gracia, no le hago casó ninguno porque no me da la gana.

Caliche. ¡Bien dicho!

Tusa. Viva el salero! (En el público.)

Vend. ¿Quien quié naranjas?

(l) Pronuncíense las palabras con los acentos mal calo- rados como están.

Voces.

Silencio?

Gaji. Yo soy desgraciada (Cantado.)

desdé que naci, y nadie en el mundo me consuela á mi. Mas que un picaro vejete que con su voz de falsete y su avaricia cruel, anda tras de mis encantos,, pero como estos son tantos no se han hecho para él.

Miré usted qué cara,.

es un rosicler,

mire usted qué mano

mire usté qué pie! qué pie! qué pie!

Tusa. Qué rico!

Caliche. ¡Que me le traigan! (En el público.)

Tusa. Viva la Caramba!

Tonos. Bien!

Car. (Hablado.) Pero siento ruido y este debe ser mi viejo amante, que quiere ser mi cortejo á pesar de los pesares. Pero en fin, si tiene tanto dinero y quiere casarse, Agapita la gitana será mujer de caudales (i).

(Sale Espejo por el foro de vejete ridículo.)

Espejo. (Cantado.) Agapita de mis ojos, prenda de mi corazón, aquí vengo, vengo, vengo á gozar de mi ilusión.

(l) El estilo y la música, imitan completamente la» to- nadillas de la época.

87 -

Car. Espejo.

Car. Espejo.

Car.

Espejo.

Chilindron! No me hagas ya más desprecios

carita de serafín, porque yo te quiero mucho y aquí vengo con buen fin.

Cliilindrin. Yo te haré muchos regalos,

y si llega la ocasión no habrá moza mejor puesta

en toda la población! Chilindron! te burlas prendo fuego á la casa y al jardín, porque soy yo más celoso que un terrible puerco-espin!

Á DÚO.

Miré usted que sí.

Miré usted que no.

Con el chilindrin,

con el chilindron.

Chilindrin,

chilindron.

Tusa.

Bien cantado!

Preciso.

Buena músieaí

(Gritando desde la tertulia.)

Conde.

Silencio!

Caliche.

Fuera!

(En el público y levantándose.)

Voces.

Á la calle!

Preciso.

Que se repita!

Todos.

Silencio!

Preciso.

¡Qué bárbaros!

Tosa.

Á sentarse!

HABLADO EN LA ESCENITA.

Car.

Le parece á usted don Lesmes

que esa cara de vinagre

se ha hecho para mí?

88

Espejo.

Te adoro!

FiG.

(Golpes con una tranca dentro.)

Abrid esta puerta!

Car.

Calle!

quién puede ser?

Espejo.

Esa voz?

Car.

Qué pasa?

Espejo.

El cielo me ampare!

Car.

Quién puede ser?

Espejo.

(Mi mujer!)

No abras!

Car.

Por qué no? Adelante!

(Descorre las cortinas del foro.)

Espejo.

OÍOS nOS COJa Confesados!... (SalelaFigueras.)

Una voz

. Víctor Figueras!

Tusa y

Caliche. Que callen! (En el público.)

CANTADO.

Fig. ¿Conque estaban ustedes

entretenidos? ¿Qué hace nsted, Agapita, con mi marido? Car. Yo ignoraba, señora,

que este espantajo era á mas de vejete hombre casado. Espejo. Se me ha roto la chupa

hoy en la calle, y ella me la cosía cuando entraste! Car. Miré ucé esta cara,

miré ucé este cuerpo , miré ucé estos ojos y este movimiento!

(Moviéndose mucho.)

y diga ucé al verme si tanto gracejo y este meneito se hizo para un viejo!

Tusa. Bien por la Caramba!

Caliche. Ole!

Conde. Ahí va un dulce!

(La tira un dulce envuelto en un papel blanco.)

Tusa. Alsa, salero! (Aplauso»

HABLADO EN LA ESCENITA.

Fie Míreme usté á mí, señora,

y dígame si no tengo

yo más gracia en un chapín

que usté en todito su cuerpo! ^ar. Para aprender á salada

mírese usté en ese espejo! Fie Que me mire en ese espojo?

(Equivocando y aturdiéndose.)

digo... espajo... Caliche. Qué!

Tusa. Qué es eso!

Pübs. Já! já...

Tusa. Córtate la lengua!

Caliche. Trae un espajo, salero!... Espejo. Voto á...

FlG. (Desmayándose.) ¡Ay de mí!...

Espejo. Se desmaya!

Tusa. Comedia!...

Espejo. Que venga un médico...

el telón!... Caliche. La contingencia!

Tusa. Naranjazo y tente tieso!

(Caen naranjas al saloncito.)

Caliche. Abajo la tonadilla!

TüSA. Caiga telón! (Baja el telón del teatrito.)

Preciso. Me partieron!

Tusa. Tome usté chorizo.

(Dando un apabullo á ano que hay con sombrerito alto delante.)

Caliche, Palo!

\Peg-a á otro. Todos se levantan.) VOCES DE LAS MUJERES. (En la cazuela.)

- 90 -

Socorro!... favor!... Tusa. Á ellos!

(El Conde se ha marchado. Se pegan unos á otros. Por los aposentos y por la puerta de las localida- des asoman unos cuantos soldados con fusiles, Chillidos de las mujeres, y en medio de este es- cándalo y con un fuertísimo de orquesta, cae el telón.)

FIN DEL ACTO SEGUNDO.

ACTO TERCERO.

Escenario del teatro del Principe por la mañana, á la hora de los ensayos Cuatro bastidores de sala y un telón cual- quiera de campo. Sillas á los dos lados. Al levantarse el telón, aparecen las Boleras en traje de ensayo, (pero con las enaguas mucho más largas que hoy se usa.) D. Pre- cisó sentado á horcajadas en una silla, y en otra el VÍO- Utl de baile. El Maestro, con una regadera pequeña, re- gando el escenario. En diferentes grupos las madres de las Boleras y varios Apasionados.

ESCENA PRIMERA.

D. PRECISO, BOLERAS, MADRES, APASIONADOS, etc.

MÚSICA

Maest. Vamos á eusayar, muchachas! (Hablado.) En baile!

(Las Boleras se preparan y el Maestro dice, diri- giéndose al Violin de baile.)

Anda, Maestro]

(Bailan el Fandango.)

Preciso. El que engañarse no quiera vengará un ensayo de baile, que aquí se ve en las mujeres lo que es hueso y lo que es carne!

92

Apas. Como son tan resaladas

las caderas españolas,

en oyendo castañuelas

á bailar se ponen solas! Preciso. Los enemigos del alma

ya no son tres, que son cuatro,

que á mundo, demonio y carne

han añadido el fandango. Apas. Como ensayan estas niñas

sin basquina y sin refajo,

no se sabe si sus trajes

son de baile ó son de baño! Todos. (Hablado.) ¡Bien parao!

(Cesa el baile y todas se disponen á marcharse.

ESCENA II.

DICHOS, ESPEJO, saliendo furioso,.

Espejo. ¡Las diez de la mañana

y el baile no acabó!

¡Reniego del fandango!

¡Maldito sea el reló!

¡Afuera las Boleras!

Ya basta de bailar, que está hoy echando chispas

la cosa teatral! Coro. ¡Fallaba una coplita!

Espejo. La copla es que hoy tal vez,

por orden del Gobierno

nos dejan sin comer! Coro. Qué pasa, qué sucede?

Espejo. Ya basta de charlar!

Al diablo castañuelas

y no repliquen más!

(Gran galop de las Boleras, persiguiendo á Espejo con las panderetas y castañuelas.)

Boleras y Coro.

Por más que usté rabie, lengua de escorpión, de las castañuelas ha de oir el son!

-95

Oiga usté un poquito, mire usté qué bien, que el repiqueteo se ha hecho para usté. Dale que le das con el panderete, dale que le das, duro en el vejete! Dale que le das cod la castañuela, dale que le das, cuéntelo á su abuela! Espejo. Fuera, fuera, fuera,

á la calle ya! Largo, largo, largo, basta de bailar!

(Todas y todos se van corriendo y riendo por di- ferentes lados.)

ESCENA III.

ESPEJO, D. PRECISO.

HABLADO.

Espejo. Uf! Boleras, comediantas, cómicos y musicantes, apasionados, poetas, el demonio que os aguante!

Preciso. Ya está usté rabiando!

Espejo. Vaya,

que usté no ha venido tarde! Tempranito la ha tomado! desde el ensayo de baile!

Preciso. Soy apasionado fino!

me gustan hasta las madres!

Espejo. Pues mientras sea el teatro un palenque de galanes que á cómicas y boleras mimen, obsequien y enzarcen,

94

GlJARD.

Preciso.

Espejo.

Preciso.

Espejo.

Preciso.

Espejo.

Preciso.

Espejo.

tendremos todos los dias

escándalos semejantes

al que Madrid aturdido

presenció ayer por la tarde!

El ejercicio se pierde!

y aunque haya mil que lo ensalcen,

esto no es ocupación,

ni empleo, ni oficio, ni arte!

Guardaropa, avisador! (Gritando.)

y la mesita?

(Dentro.) Al instante!

Si usted á sus mosqueteros

á aplaudir mas enseñase,

y á ahogar chichees del público

con palmadas formidables,

no hubieran ayer los otros

malogrado mis afanes!

(El Guardaropa trae una mesita con tapete verde, dos candeleros con velas. Recado de escribir, etc.)

Y si usté no hubiera hecho una obra detestable; ó se la hubiera dejado á los chorizos, la tarde de ayer no fuera un padrón de ignominia para el arte! ¡Qué tonadilla!

Lo mismo que todas las que se hacen, su vejete, su tirana, sus gorgoritos, sus frases picarescas!

Justo! Un cúmulo... De qué?

De barbaridades! Se ha hecho usté Moratiniano? Yo siempre, y como él nos salve de este caos, y haga que cesen j

todas las parcialidades; y decoro al teatro, y haya orden terminante de prohibir que penetre entre bastidores nadie,

'd5

¡bendito sea mil veces Moratin y sus secuaces! Preciso. Mientras exista el tío Tusa

y otros como él, no hay escape! y mientras que la Figueras persista en equivocarse, y por chocolate, diga cocholate y cholocate, será en esta compañía cada funcioa un desastre!

ESPEJO. (Fuera de sí.)

¿Y por qué viene usté al Príncipe sin que aquí nadie le llame? ¡Á la Cruz! con sus Chorizos chisperos y ganapanes! Si es usté de la Caramba el chuchumero y el jaque, y ellos son cómicos buenos y nosotros detestables, ¿por qué nos busca? por qué no nos deja en paz como antes, en vez de darnos á pasto su presencia insoportable?

Preciso. Echa, hijo!

Espejo. Maldito sea

el teatro!

Preciso. Dale! dale!

Espejo. Y la hora en que dejé el oficio de mi padre, que era trapero de número, para hacerme comediante! ¡Mesa de cuentas! (Gritando.)

Preciso. Iügrato!

cómico al fin!

Espejo. Vamos, hable

si tiene algo que decirme! Si no, vayase cuanto antes!

Preciso. ¡Lo que es á mal educado, no le ganará á usté nadie!

Espejo. Mejor!

Preciso. ¡Cómo ha de admitirle

la Figueras por amante

ni por marido, teniendo esa cara de vinagre y ese genio de demonio?

ESPEJO. Á USté no le importa! (Queriendo irse.)

Preciso. Aguárdese!

Espejo. ¡Por vida del rey de bastos! Preciso. Tome usté! y lea... si sabe!

(Dándole un papel.) ' .

Espejo. Alguna chinchorrería! Preciso. Usté que es chinche y grande!

ESPEJO. Son VerSOS SUyOS! (Aterrado al abrir el papel.)

Entonces...

Preciso. Es prosa! y edificante!

Espejo. (Leyendo.) «Señora Caramba: Como apasio- nado de su merced, y no queriendo que mi »casa sirva para tales intrigas, la noticio que «anoche apostó el Conde del Puente diez mil »reales con un su amigóte, á que dentro de »tres dias daría pruebas públicas de haber «triunfado amorosamente de usted y de la «Figueras, que según él, están muertas por »sus pedazos. Valga por lo que valga, sirva »esta de aviso de su admirador*— Canosa.»

Preciso. El de la botillería!

Espejo. Ese Conde es un infame, voto al infierno!

Preciso. No tal!

Es un galán badulaque; un s< ductor de esos muchos que bullen, entran y salen entre bastidores, sólo para que de ellos se hable, deshonrando á las que acaso ni que de ellas se habla saben! Da con tontas... y aunque usté rabie de celos aparte... si ella no salta al ver esto, debe usted morirse antes de decirla que la quiere; para eso sirve el carácter.

Espejo. Y la Caramba, ¿qué ha hecho?

Preciso. Darme el papel es bastante;

97

Espejo.

pero si hace la Figueras

lo que debe, marcho á escape

á darle cuenta de todo

y va á haber jaleo en grande!

Don Preciso! Usté es mi amigo.

cuando tonadillas no hace!

Ya verá usté si soy hombre!

Preciso.

La Figueras!

Espejo.

¡Dios la trae!

ESCENA IV.

ESPEJO, D. PRECISO, la FIGUERAS

Fig.

Buenos dias!

Preciso.

Á tal hora

se amanezca usted!

Fig.

Es tarde?

Preciso.

Para admirarla á usted, siempre!

Fig.

No está usted poco galante!

¡Qué lástima que su música

no fuera como sus frases!

Preciso.

Lástima es también que usted,

que habla de un modo tan fácil

en familia... cuando hay gente

diga unas cosas tan graves!

¿Comió usté ayer aceitunas?

Fig.

No tal: comí disparates

de usted; no los digerí...

y ¿qué había de pasarme?

Preciso.

Mirándose usté al espajo,

con usté no puede nadie!

Fig.

¿La Caramba en qué se mira?

Preciso.

En un favor que hoy la hace!

Fig.

Á mí... siendo su enemiga?

Preciso.

Si como cómica, es fácil,

como mujer hoy la ofrece

por ayudarla á vengarse!

(Dándola la carta anterior.)

Fig.

Qué es esto, Espejo?

Espejo.

Una prueba

98

Fie.

Espejo.

Preciso, Pspejo.

Preciso.

Fig.

Preciso.

Espejo.

Fig.

Espejo.

Fig.

Espejo. Fig.

Espejo.

Fig.

Preciso.

Espejo.

cariñosa de tu amante! (Con ironía.)

El Conde no es nada mió; (Con dignidad.)

y tengo yo alma bastante

para despreciar al hombre

que ayer escuchó insultarme

por el tio Tusa y los suyos

sin defenderme!

Hoy añade leña al fuego... lee despacio ese papel... que es notable! (¡Ay don Preciso, si al cabo yo su cariño lograse, hacía otra tonadilla de usted, aunque me silbasen! Hombre!

Aunque fuera peor que la de ayer! que no es fácil!) (Ya ha acabado de leer!) (Y yo he querido á ese infame?) Conque... en fin?

Qué te parece?

¿No dices por todas partes (Con rapidei.)

que me quieres?

Ya lo creo!

Y todo Madrid lo sabe!

Y si esas cosas se hicieran con un trabuco ó un sable... rayo de Dios! á trastazos eras mi mujer!

¡Cuanto antes mejor!

Cómo?

Que mi mano es tuya!

Cristo me ampare!

es de Verdad? (Loco de júbilo.)

Soy tu esposa! Bien hecho!

Pero sabes que soy celoso! y que yo no tolero ancas de nadie! y que rompo al Conde el alma

99

como pise mis umbrales. Y que te deslomo á palos, Figueras, como me faltes!

Fie. He sido mujer honrada,

aunque malas lenguas hablen, y cuando á casarme llegue á lo que me obligo!

Espejo. Zape!

zapateta! zapatilla! (Saltando.)

Amigo! (Abrazando á D. Preciso )

Preciso. Que va usté á ahogarme!

Fie Diga usted á la Caramba,

que le agradezco el mensaje,

y que mi futuro y yo

iremos á darla parte

de nuestra boda, á su casa... Preciso. Mejor!

Fig. Esta misma tarde!

Eepejo. Y qué dirán los Chorizos? Fig. Que hacemos las amistades

cuando nos conviene hacerlas

sin que nadie nos lo mande!

¿Quién tiene toda la culpa

de nuestros odios fatales? Preciso. Los apasionados de ambos

partidos beligerantes,

y el tro Tusa, á quien le tengo

unas ganas! Fig. No se hable

más del asunto, soy tuya! Espejo. Pasado el primer arranque,

sigues pensando?. . . Preciso. hombre!

Encerronum maritalis,

(Le echa la bendición.)

lo que es lo mismo, ya tienes diversión bastante!)

Fig. Yo no ensayo hoy.

Espejo. Cómo es eso?

Fig. á mi casa cuando acabes!

Espejo. Hay mesa de cuentas!

Fig. Cobra

100

por mí! Espejo. No; cobra antes,

ven á la contaduría. Preciso. Yo me voy. Espejo. No!

Preciso. He de llevarle

la noticia á la Caramba. Espejo. Salgo al momento y no es tarde...

le necesito. Preciso. Si vuelve

usté en seguida... Espejo. Al instante!

Ay Figueras! Fig. Vamos! basta!

Espejo. Bendito sea tu talle

y tu cara! y tu... Preciso. Pobre hombre!

Fig. Vamos! Preciso. Requiescat in pace!

(Vánse la Figueras y Espejo por la derecha.

ESCENA V.

D. PRECISO, en seguida TUSA, por la izquierda.

Preciso. Al corral! Está perdido!

Y eso que el pobre no sabe que á estas horas se decide en una junta de Alcaldes el porvenir del teatro; más cuando el amor da al traste con un hombre... le divide; le inutiliza y le parte!

El tiO Tusa! (Al ver al tio Tusa.)

Tusa. Don Preciso!

Preciso. (Qué busca aquí este tunante?)

dOl -

MÚSICA.

Tusa.

El tiO Espejo? (Preguntando.)

Preciso.

(Paseándose de mal humor.) No está

Tusa.

La Figueras!

Preciso.

Se marchó!

Tusa.

El autor!

Preciso.

Se está muriendo!

Tusa.

Y no hay nadie?

Preciso.

Sólo yo!

Tusa.

¿Qué hace usté en este teatro

si en el otro está su amor?

Preciso.

¿Y qué viene usté á silbarme

si hoy no se hace aquí función?

Tusa.

¿Aún le escuece? (Riéndose.) v

Preciso.

Y echo chispas!

Tusa.

Fué la grita colosal!

Preciso.

¿Por qué silba usted tan fuerte?

Tusa.

¿Por qué escribe usté tan mal?

Preciso.

¿Y usted qué entiende de eso?

Tusa.

Un poco más que usté!

Precis».

Pues haga usté comedias!

Tusa.

Pues que las haré!

Preciso.

No falta ya más que eso!

Tasa.

¿Con qué las hace usté?

Preciso.

Con pluma... y con talento!

Tusa.

Con pluma puede ser,

mas lo que es con talento...

que usté lo pase bien!

Preciso.

Dios me tenga de su mano!

Tusa.

Muy furioso el hombre está!

Preciso.

Escribir sabré cien obras!

Tusa.

Pues las cien se silbarán !

en casa!

Precjso. Pues si usté, mal Herrero

y mal Chorizo, vuelve á hacer que le silben

á don Preciso, al herrero le aturdo

402 ~

de un puñetazo, y reviento at Chorizo

COIl un pinchazo; (Señalando al espadín.)

ya está usté viendo que mi espadín sólito se está saliendo!

(Metiendo y sacando el espadín de la vaina hasta la mitad.) TüSA. (Burlándose de D, Preciso.)

¡Para los puñetazos

tengo un martillo, para los espadines

aquí hay un pincho!

(Sacando una gran navaja, sin abrirla.)

Para los poetillas de tres al cuarto, tengo siempre dispuesto un gran silbato!

(Saca un pito muy grande.)

Ya está usté viendo cómo á la boca el pito se va subiendo!

PRECISO. (Sacando y metiendo el espadín.)

Chin, chin, chin!

TüSA. (Silbando con un pito.)

Pí, pí, pit!

(Al concluir el dúo, D. Preciso se va furioso y Tusa queda riéndose en el proscenio. Al mismo tiempo sale el tio Espejo y retrocede al ver al ti» Tusa.)

ESCENA VI.

TUSA, el tio ESPEJO, que viene contento.

HABLADO-

espejo. Va estoy de vuelta.

(Al ver á Tusa.) ¿Qué es esto?

El tio Tusa en este sitio/

103

Tusa. Servidor de usted.

Espejo. (No tiene

vergüenza ningún Chorizo!) Tusa. Vengo de embajada! Espejo. Á qué?

Tusa. Á conjurar el conflicto! Espejo. Qué pasa? Tusa. El autor Rivera

le espera en el Parnasillo! Espejo. Para qué? Tusa. Que ya está armada!

Los Alcaldes reunidos,

con el Consejo de Indias

y el director del Hospicio,

y un jefe de artillería,

y el Consejo de Ministros,

y la Junta de hospitales,

en este momento mismo

discuten el reglamento

de los teatros. Espejo. Divino!

así se acaban los bandos

de Polacos y Chorizos. Tusa. Es que el teatro se cierra. Espejo. No puede ser! Tusa. Y hoy amigos,

todos por propio interés,

debemos ir reunidos

al Corregimiento! Espejo. Tengo

mesa de cuentas. Tusa. Pues vivo!

á despachar, yo le espero! Espejo. Es que... Tusa. Lo primero, amigo,

es comer, y usté no come

si le quitan el oñcio! Espejo. Es verdad. (Gritando.) Mesa de cuentas! (Dentro.) Mesa de cuentas! Tusa. Lo mismo

ha hecho Rivera y espera

con sus cómicos!

104 -

(Va» entrando lo» Cómicos y Cómicas-)

ESCENA VIL

DICHOS, CÓMICOS y CÓMICAS.

Trasp

Qué miro!

aquí el tie Tusa?

Todos.

El tio Tusa.

(Grandes murmullos.)

Espejo.

El teatro está en peligro!

y de parte de Rivera

viene á buscarnos. Confío

en que siendo embajador...

y que le rompo el bautismo

al que se permita...

Tusa

(Estando

así en país enemigo...

privinir la contingencia

como Caliche es preciso!)

(Se mete la mano en el pecho.)

Espejo.

Ea, á cobrar! y después

iremos todos unidos.

Tusa.

(Dicen que este hace las cuentas

más oscuras que los míos.

Me iré enterando de todo

haciéndome el distraído!)

Espejo.

(De pie y todos los demás sentados )

El partido es hoy de veinte.

Trasp.

Ha bajado!

Espejo.

Ya se sabe!

en dejando de llover...

bajan las entradas!

Tusa.

(Zape!)

Avis.

Cobra antes la compañía?

Espejo.

Los gastos fijos son antes!

Por llenar las dos tinajas

(Leyendo recibos que saca del libro.)

para incendios... que se salen,

á dos duros cada una.

Tusa.

(Eche usté agua!)

Espejo.

Ochenta reales!

105

Tusa.

Espejo.

Tusa.

Espejo. Cómica. Tusa.

Espejo.

Tusa. Espejo.

Tusa.

Espejo.

Tusa.

Trasp. Espejo. Tosa. Espejo.

Tusa.

Todos. Espejo.

Sebo, despavilador,

cera, aceite y alumbrante,

veíate duros cada dia!

(Ni la novena del Carmen

que se hace eo la Real Capilla

y pagan sus majestades!)

El partido de la Virgen

de la Novena... cien reales!

(Pues yo creí que en el Príncipe

trabajaría de balde!)

De ocho sueldos... cobra cuatro!

Media racioo... mal me sabe!

(Pues si eso hace con las vírgenes,

qué es lo que hará con las mártires!)

Al reten de infantería

cuatro duros cada tarde.

Al conserje... siete sueldos.

(Se acerca un inválido y cobra.)

(Vaya! el culón está en grande!) Los billetes... yo los hago! tres juegos! trescientos reales! (Y eso es jugando! Pues digo, si llega á formalizarse!) Los carteles yo los pinto. Arroba y media de almagre, cuatro arrobas de papel de costeras... doce lápices, veinte y tres libras de engrudo y catoree brochas grandes! (Pueí hay para empapelar Madrid y los sitios reales!) Esto es un horror!

Aún falta! (Vaya! aquí no cobra nadie!) Orquesta, Mozos, Comparsas, Peluquero, carbón, Sastre, Guardaropa; cuatro bollos que tomó el señor Alcalde y se le olvidó pagarlos! Distraído...

Que los pague! Faltan los tres Alguaciles

- 400 -

del corregimiento! diantre!

no están!...

Tusa.

Son tan oportunos

en llegar á todas partes,

que aun para cobrar su sueldo

llegarán despacio y tarde!

Espejo.

Ahora el cuarto por billetes

de los santos hospitales.

Tusa.

Pues aunque poetas y cómicos,

echando el bofe trabajen,

para mantener á medio

Madrid... no tienen bastante!

Espejo.

Escobas! Guarda almacén.

Todos.

Basta! (Levantándose.)

(En el acto se llevan las sillas y la mesa.)

Espejo.

Portero!

Todos.

Que calle!

Tusa.

(Todo para el guardia hijo!)

Trasp.

La compañía, a qué parte?

Espejo.

Pagados todos los gastos,

quedan ochocientos reales...

que se ha llevado la dama!

Trasp.

Cómo se entiende?

Unos.

Á la calle!

Trasp.

Yo no trabajo!

Todos.

Ni yo!

Unos.

Es vergonzoso!

Otros.

Es infame! ^

Tusa.

(El Príncipe está de trueno!

mejor para nuestros planes!)

Unos.

Á casa!

Otros.

Á casa!

Espejo.

Señores...

Tusa.

Déjelos usted. Á escape

nosotros.

Espejo.

Si yo!...

Tusa.

Rivera

nos espera, y es probable

que ajuste á usted y la Figueras

si del Príncipe se salen!

Espejo.

Sí!

Tusa.

De fijo!

407

Espejo. Pues entonces!

andando! Todos. Trueno!

Tusa. Adelante!

(Se van todos con gran confusión por la derecha.)

ESCENA VIII.

LOS TRES ALGUACILES, por la izquierda.

MÚSICA.

A cobrar venimos, que es lo que interesa, pero ¿qué sucede? ¿dónde está la mesa? Por más que miramos el teatro entero... aquí nadie paga ni se ve dinero. ¡No se va á cobrar! ¡esto es un horror! Hay que irlo á contar al Corregidor!

(Vánse como en las salidas anteriores.)

MUTACIÓN.

Sala en casa de la Caramba. Puerta al foro y laterales Sillas, un clave, etc., etc.

408

ESCENA IX.

LA CARAMBA y CALICHE.

HABLADO.

Caliche

Car.

Caliche Car. Caliche. Car.

Caliche. Car.

Caliche. Car.

Caliche.

Car.

Caliche.

Car. Caliche.

Car. Caliche.

Car. Caliche.

, Y pué salirle mu cara

la embajada á mi maestro.

El tio Tusa es hombre diestro

y no se apura por nada.

Y pa qué ma llarnao usté?

Para pedirte un favor.

Ya está hecho.

Hoy es de rigor

como martes...

Ya lo sé.

Que vengan á visitarme mis finos apasionados: como no tengo criados, ni un rato puedo quedarme sin Geroma...

Claro está.

Pero esta carta es urgente.... y hay que llevarla.

Corriente! Ahora.

Se llevará! Mi tarea extraordinaria era coger un martillo y componerle el pestillo de atrás á la boticaria, pero estando usté por medio que se arregle como pueda. Ésa señora..

Se queda de par en par sin remedio! Es para el Conde del Puentel Ah! ya! en la botillería de Canosa está too el dia. En su mano!

Encontinente!

_ 109

Pero al probé don Preciso...

no es un cargo de concencia...

darle así una contingencia

tan arrastraa. . con permiso. . . Car. El Conde á insultar se lanza

á la Figueras y á mí,

y con esa carta, aquí

preparo nuestra venganza! Caliche. Defiende usté á le Figueras?

Á la dama del espajo?...

Vamos, roe cuesta trabajo. Car. Por qué contra ella te alteras? Caliche. Porque tié mucha ilusión!

y carga que se desmande!

y porque tié un pie mu grande

que nunca está en situación! Car. La carta...

Caliche. Yo voy de expreso.

Preciso. Aquí estoy de vuelta!

(Dando la mano á la Caramba.)

Caliche. Hoy

estamos de paz... ya voy!

un movimiento de la Caramba.)

(Don Preciso, ahí queda eso!)

¡Vaya unas manitas monas!

Apriételas usté fuerte. Car. Caliche! Caliche. Ya voy! (¡Qué suerte

tienen algunas presonas!) (váse con ia carta,)

ESCENA X.

LA CARAMBA, D. PRECISO.

Car. Qué hay?

Preciso. Está hecho!

Car. La ha leido?

Preciso. Y aquí la Figueras viene

esta tarde. Car. Me conviene!

Preciso. Y viene... con su marido! j

Car. - Qué se casa? Preciso. Decidida. s

410

Car.

Con el tio Espejo?

Preciso.

Él la asedia...

Car.

Pues es la mejor comedia

que han hecho en toda su vida!

Preciso.

Y qué has hecho?

Car.

Citar

aquí al Conde.

Preciso.

Y vendrá?

Car.

Digo,

si cree estar solo conmigo...

Preciso.

Sí, eh?

Car.

¿Cómo ha de faltar?

Preciso.

Pero...

Car.

Estaréis escondidos,

y vais saliendo después.

Preciso

Será un lance de entremés.

Car.

Esos son siempre aplaudidos.

Ha de pagarle la apuesta

á burlas Madrid entero.

Ahora... ya ves que te quiero...

Preciso

. Sí... (Qué es lo que quiere ahora esta?)

Car.

Algún premio no merece

mi constancia... y mi proyecto?...

yo por lo hago!

Preciso

En efecto.

Car.

Qué tal? Digo, me parece...

Preciso. Mira, descorre el telón! Car. La boda de la Figueras

me ha dado así... una... ¿te enteras? Preciso. Me entero... de refilón! Car. Soy más fea que ella? Preciso. Qué?

Car. Tengo gracia? Preciso. No hay que hablar!

Car. Por qué no me he de casar?

Preciso. Pues es claro; cásate!

Car. Con quién?

Preciso. Eso digo yo!

Nunca faltará un amigo...

Car. Hombre! y contigo?

Preciso. Conmigo?...

Car. Sí!

141

Preciso.

Me parece que no!

Car.

No me quieres?

Preciso.

Ya se sabe!

Car.

Tu amor!

Preciso.

Con mi amor me abraso!

Pues por eso no me caso,

para que no se me acabe!

Car.

Te haría yo tan dichoso. . .

Preciso.

me harías... lo creo!

Mira, casarse es muy feo.

Car.

Por qué?

Preciso.

Y muy dificultoso!

Á me gusta saber

lo que me dicen... estás?

y no he sabido jamás

lo que allí suelen leer...

Car.

Yo te quitaré la venda.

Como e* en latin... yo al fin...

Preciso.

Pues por eso es en latin,

para que nadie lo entienda!

Car.

Mira, es tan grato después

ser dos en gracia de Dios.. .

Preciso.

No, si el mal no está en los dos!

Car.

En qué está el mal?

Preciso.

En los tres!

Car.

Pues y volver el marido

á su casa á recrearse

en su mujer... y encontrarse...

Preciso.

Mal peinado y mal comido!

Car.

En el mundo en conclusión

hay que sufrir de consuno ...

Preciso.

Pero siendo solo uno

se sufre á media razón!

Car.

No me convence tu excusa.

Y los niños... no es muy tierno?

Preciso

Yo no desairo al gobierno!

¿Para qué se ha hecho la inclusa?

Car.

Pues y el calor del hogar?

Preciso.

En teniendo yo brasero...

Car.

Pero en Enero!...

Preciso

En Enero...

al tejado y á mayar!

112

Car.

De manera...

Preciso.

Me echo fuera!

Car.

Si yo te juro...

Preciso.

Con todo!

Car.

Mira, de manera y modo...

Preciso.

No, de ninguna manera!

(Pausa. Se quedan los dos mirándose.)

Car.

¡Qué arrastrado te ha hecho Dios!

Preciso.

Conque arrastrado?

Car.

Eso es!

Preciso.

Pues mira, no quién es

más arrastra o de los dos!

Car.

¡Ay qué chiripa!

Preciso.

¡Ay qué bamba!

Car.

Viene gente...

Preciso.

Con permiso!

Cah.

Caramba,., con don Preciso!

Preciso.

Ca... ramba con la Ca... ramba!

(Váse por la izquierda.)

Gar.

No hay quien le pueda enganchar!

Sólo de marido el nombre,

mata al hombre cuando el hombre

'

está duro de pelar!

Voces.

(Dentro.) Adentro!

Car.

Ya entran de pronto

mis finos apasionados.

¡Ay, si entre estos desdichados

pudiera pescar yo un tonto!

ESCENA XI.

LA CARAMBA, los CURRUTACOS.

MÚSICA.

PRIMER GRUPO. (Entra saludando.)

¡Graciosísima Caramba, del teatro gloria y prez! tenga usté felices dias á la virulé. Segundo grupo, (id.)

¡Oh Caramba encantadora,

- 443 -

la queremos mucho y bien, y venimos á admirarla á la virulé. Car Yo agradezco su visita

y me da mucho placer, pero quiero que me digan qué es la virulé.

CURRUT. ¿No lo Sabe USté? (Con extrañeza.)

Car. ¡Ay, que no lo sé!

Currut. Pues si quiere vivir á la moda escúchelo usté!

I.

Colocados en fila y con movimiento uníforro

Virulé es el vestido estrechito que dibuja las formas muy bien: Virulé es el cimborrio de pelo que las damas se suelen poner: Virulé es el pasito muy corto, Virulé es el ridículo frac; Virulé es el postizo de alante, Virulé es el postizo de atrás.

Y la última moda es como usted vé... vestir todo el mundo

á la virulé.

II.

Virulé es el galán cortejante que se arruina por una mujer, Virulé es el marido que al verlo no hace más que callar y comer. Virulé es el oidor con sordera: Virulé es la comedia sin plan: Virulé es la vergüenza de menos Virulé son los vicios de más.

Y la última moda / es como usté vé,

vivir todo el mundo...

414

á la Viruléy á la Virulé.

ESCENA XII.

BICHOS, la FIGUERAS y el TÍO ESPEJO, del bracero por el foro, después D. PRECISO.

HABLADO.

Espejo.

Dios guarde á la compañía!

Car.

Igualmente ¡y él la traiga!

Liquido.

La Figueras y el tio Espejo! (Con extráñela.)

Car.

Muy bien venida á mi casa

la que viene como amiga.

Los refrescos!

Fig.

Muchas gracias!

Espejo.

(Ves que tono?)

Car.

Es que...

Fig.

Se estima,

pero no es mi hora!

Espejo.

Vaya!

al caso, que se hace tarde!

Fig.

La agradezco á usted en el alma

su recado, y la ocasión

que da á mi justa venganza!

Liquido.

(Es mujer de gran empuje!)

Currut.

(Puede!)

Liquido.

(Y de mucha sustancia!)

Currut.

(Pero cómo viene aquí

siendo cómica polaca?)

Liquido

(Siendo cómicas las dos

son lobas de una carnada;

sino que una es loba fria

y la otra es loba ordinaria.)

Car.

Aquí era cuestión de honra, ia Figueras.)

y puesto que insulta á ambas,

á usted porque le quería...

y á porque le escuchaba,

justo es que las dos bagamos

Una que sea SOnada' (Sale D. Preciso.)

m

Fie. Ya sabe usted que me caso.

Car. Á el Señor no me llama por tal camino.

Preciso. Ni á mí,

que fis estrecho y tiene zanjas! Por la plaza viene el Conde!

Car. Señores, en esa estancia

está el refresco, y les ruego, pues con franqueza me tratan, que le tomen esperándome.

Liquido. Bien dicho, el brazo á las damas.

(Ofrece el brazo á la Fig-ueras.)

Espejo. Reniego!... vista á la izquierda!

(Le da un empellón.)

Liquido. Huy, qué bárbaro!

Todos.

Á la sala!

Car.

(Usted observe la escena, la Figueras.)

y cuando le agrade, salga!)

Fig.

Y los entero? (Señalando á los Currutacos.)

Car.

De todo!

Preciso.

Pronto!

Fig.

Venganza!

Car.

Venganza!

(Se van todos y se queda sola la Figueras.)

ESCENA XIII.

EL CONDE, la CARAMBA, y á su tiempo los demás perso- najes que se marcan en el diálogo.

MÚSICA.

Conde. Graciosísima Caramba, me llamas y aquí estoy decidido á darte todo cuanto exijas de mi amor!

(Muy enamorado.)

Car. Prometer es fácil cosa,

pero ya temiendo estoy que al cumplir, el Conde quede más pequeño que su amor!

416

Conde. Car.

CONDK.

Car. Conde.

Car.

Conde.

Preciso.

Conde.

Car.

Conde. Car.

Conde Car.

Conde.

Car.

Conde.

Car.

Conde.

Car.

Conde.

Car.

Conde.

Ponme á la prueba! que lo haré! Y la Figueras?

(La Fig-ueras se asoma á la puerta.)

Ya la olvidé! Á esa cómica silbada cómo puedo yo querer, si ademas de necia y sosa con Espejo me es infiel?

(La Fig-ueras desaparece.)

Si á quererle me decido... Pues decídete, mujer!

(D. Preciso se asoma.)

¿Qué hago yo con don Preciso? Lo que quieras!

(Ya lo sé!)

(D. Preciso su retira.)

¡En tus labios quiero amante

(Queriendo abrazarla.)

apagar mi ardiente sed!

POCO á pOCO, Señor Conde! (Detenié ndole.)

Una prueba!

Pide cien! Una sola... y es vendarle!

(Sacando un pañuelo blanco.)

*jTú vendarme! Para qué? Porque al verme entre sus brazos mi rubor no advierta usted! Es capricho extravagante! No me abraza usted sin él! No hay remedio?

No hay remedio! (Yo la apuesta ganaré.) Si me dieras algo á cuenta... Esas cuentas son después! que el amor siempre es vendado. Si es vendado, venda pues!

Ahora le amo! (Vendándole lo» ojos.)

Mucho aprietas!

(Van bajando & una seña de la Caramba, el tio Sspje y D. Preeiso.— La Figuaras se queda á la dare- eha. -Los Currutacos tajan también de puntillas.)

117

Ámi lado siéntate! Car. Sentadita quiero hablarle

si se deja usté querer!

(Se sientan á su lado en dos sillas Espejo y Don Preciso.)

Conde. Trae tu mano!

(La Caramba se la da por detrás de Espejo.)

Car. ¿Y la Figueras?

Conde. De ella no hables otra vez!

Car. fué vuestra... según dicen!

Conde. Pues por eso la dejé!

Fig. (Miserable!)

Espejo. (Yo le mato!)

Preciso. (Bravo lance va aquí á haber!)

CONDE. (Abriendo los brazos.)

Un abrazo necesito! Car. Un abrazo? (Se retira.)

PRECISO y ESPEJO. (Echándose en los brazos del Conde.)

Abrace usté!

(El Conde se levanta y se quita la venda.)

Conde. Eh?

TODOS. (En el proscenio, riendo á carcajadas.)

Jé, jé, jé, jé, jé, jé!

CAR. (Zarandeándole.)

Toma, toma, torna,

Conde galán! Dime, dime, dime

quién te ama ya! Busca, busca, busca

otra beldad, que lo que es con las cómicas

ya estás de más!

Fig. Fuera, fuera, fuera,

Conde traidor!

Toma, toma, toma, (Zarandeándole.)

calumniador! Pierde, pierde, pierde la apuesta ya, que se quedan las cómicas sin conquistar!

9

118

CONDE. (Corrido y procurando escaparse. Todos le cierran el paso.)

Basta, basta, basta,

fuera de aquí! Nadie, nadie, nadie

me burla á mí! Plaza, plaza, plaza,

déjenme ya, que á mirar á una cómica

no vuelvo más!

Preciso, Espejo, Currutacos. Paga, paga, paga,

Conde galán! Toma, toma, toma,

por perillán! Vete, vete, vete, no vuelvas más, que lo que es con las cómicas no jugarás!

(El Conde huye por el foro. Todos se rien á carca- jadas.)

ESCENA XIV.

DICHOS menos el CONDE, á poco el tio TUSA, CALICHE y CHORIZOS y POLACOS.

HABLADO.

Espejo. Y como esta es mi mujer

(Cogiendo del brazo á la Figueras.)

desde hoy, mal rayo le parta

y de mala muerte muera

el que pretenda robármela! Car. Mira qué ejemplo! Preciso. Están verdes!

Espérate á que se caigan! Tusa. Se cerraron los teatros! Caliche. Y mus partieron! Todos.

Qué pasa;

- 119 -

Tusa. Que el Gobierno al fin ha dado un reglamento ó pramática, por la cual, desde hoy, él mismo de los teatros se encarga, reforma ajustes, comedias, cómicos, público, salas, en fin, destroza y destruye costumbres inveteradas, y á Chorizos y Polacos con su proyecto nos mata!

Espejo. ¡Viva Moratin!

Caliche. V qué?

ya no se va á silbar nada? ú va el Gobierno á escribir las comedias?

Espejo. No se trata

de eso!

Caliche. No! Pus tan y mientras

que se hagan comedias malas, y haiga cómicas y cómicos que trompiecen en las tablas, y se pague, silbaremos siempre que mus la gana!

Espejo. No á mí! que con mi mujer

me marcho á provincias. Rabia! y grita! y patea!

Tusa.

te quedas?

Car. Yo, confiada

en las bondades del público, espero que cuando salga, digan mis apasionados...

Caliche. Ole!

Tusa. Viva la Caramba!

MÚSICA.

Todos, (ai público.)

Ya estas malas costumbres no existen, y la vida del arte cambió, que los cómicos todos se adoran

120

para bien del Teatro español. Hoy los condes, tocante á las cómicas, se contentan con ver la función, y Chorizos no hay ya ni Polacos que silbidos le den al autor;

pues todas las obras

magníficas son, y se va todo el mundo contento,

y abajo el telón!

FIN DE LA ZARZUELA-

TÍTULOS.

Actos.

AUTORES.

Prop. qw

ZARZUELAS.

E¿ fresco de Jordán . . i S. María Granes .... Libro.

El Marscllés 1 Granes »

La Paz i R. Puente y Brañas. . Libro.

Una conspiración i D. M. Genaro Rentero.. . Libro.

Á la fuerza ahorcan. 3 Sres. Vizc.a y Bengoech. L. y M.

Chorizos y Polacos . 3 D. Luis Mariano de Larra Libro.

Dos damas para un galán 3 Zumel y Nieto L.yM.

Entre el alcalde y el rey 3 G. Nuñez de Arce.. . . Libro.

La Marsellesa , . . . 3 M. Ferndz. Caballero. Música

Nota. Han pasado á la administración de esta Galería todas las obras de la titulada El Teatro Económico, propiedad de los Sres. Don V Llórente y D. Carlos Borghini; y dejado de pertenecer la música de la zarzuela en un acto Ais Liadres, de D. Benito Monfort.

PUNTOS DE VENTA,

MADRID.

í£n las librerías de los Sres. Viuda é Hijos de Cuesta, calle de Carretas, núm. 9, y de los Sres. Hijos de Fé, Jacometrezo, nú* mero 44, y de Duran, Carrera de San Gerónimo.

PROVINCIAS.

En casa de los corresponsales de esta Galería* Pueden también hacerse los pedidos de ejemplares directa* mente al EDITOR, acompañando su importe en sellos de tran- queo ó libranzas» sin cuyo requisito no serán servidos.